Dr MARTIN VASQUEZ

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Mesa, Arizona, United States
EDUCATION: Holt High School, Holt Mich., Lansing Community College, Southwestern Theological Seminary, National Apostolic Bible College. MINISTERIAL EXPERIENCE: 51 years of pastoral experience, 11 churches in Arizona, New Mexico and Florida. Missionary work in Costa Rica. Bishop of the Districts of New Mexico and Florida for the Apostolic Assembly. Taught at the Apostolic Bible College of Florida and the Apostolic Bible College of Arizona. Served as President of the Florida Apostolic Bible College. Served as Secretary of Education in Arizona and New Mexico. EDUCACIÓN: Holt High School, Holt Michigan, Lansing Community College, Seminario Teológico Southwestern, Colegio Bíblico Nacional. EXPERIENCIA MINISTERIAL: 51 años de experiencia pastoral, 11 iglesias en los estados de Arizona, Nuevo México y la Florida. Trabajo misionera en Costa Rica. Obispo de la Asamblea Apostólica en los distritos de Nuevo México y La Florida. He enseñado en el Colegio Bíblico Apostólico de la Florida y el Colegio Bíblico Apostólico de Arizona. Presidente del Colegio Bíblico de la Florida. Secretario de Educación en los distritos de Nuevo México y Arizona.

Monday, April 30, 2012

¿QUIERE RENDIRSE?

 Al oírlas, muchos de sus discípulos dijeron: Dura es esta palabra; ¿quién la puede oír? Sabiendo Jesús en sí mismo que sus discípulos murmuraban de esto, les dijo: ¿Esto os ofende?... Desde entonces muchos de sus discípulos volvieron atrás, y ya no andaban con él. Dijo entonces Jesús a los doce: ¿Queréis acaso iros también vosotros? Le respondió Simón Pedro: Señor, ¿a quién iremos? Tú tienes palabras de vida eterna.” Juan 6:60-68
La peregrinación de la vida está lejos de ser fácil. Hay todo clases de sacrificios, tropiezos y dificultades que hacen que nuestro viaje sea difícil. Hay tiempos cuando nuestra caminata parece demasiado difícil de soportar; “me rindo,” queremos decir. Las palabras de la fe cristiana para esta circunstancia son articuladas en un diálogo entre Jesús y sus discípulos que se centran sobre las severas exigencias y la dificultad de Sus enseñanzas.
Algunos de sus discípulos expresaron sus sentimientos, “Esta enseñanza es demasiado fuerte. ¿Quién puede aceptarlo?” sus murmuraciones tuvo que ver no sólo con sus enseñanzas, sino también con su frustración en el manejo de los desafíos de la vida en general. Sabiendo de su malestar, Jesús se dirigió a Sus discípulos preguntándoles simplemente, “¿Le hace esto querer rendirse?” Varios de ellos ya se habían ido. Jesús entonces les pregunta, “¿Y vos, también quieren irse?” Había un verdadero tirón en la dirección de rendirse. ¿Quién sabe cuántas veces Sus discípulos tuvieron que tratar con sentimientos de frustración? Rindiéndose, era una opción atractiva.
Para poder entender mejor el contexto de esta porción, vamos a lo que dijo el Señor en otra ocasión; “Entonces respondiendo Pedro, le dijo: He aquí, nosotros lo hemos dejado todo, y te hemos seguido; ¿qué, pues, tendremos? Y Jesús les dijo: De cierto os digo que en la regeneración, cuando el Hijo del Hombre se siente en el trono de su gloria, vosotros que me habéis seguido también os sentaréis sobre doce tronos, para juzgar a las doce tribus de Israel. Y cualquiera que haya dejado casas, o hermanos, o hermanas, o padre, o madre, o mujer, o hijos, o tierras, por mi nombre, recibirá cien veces más, y heredará la vida eterna” (Mato 19:27-29). Pedro le dice al Señor; “Nosotros hemos dejado todo, ¿Qué nos va a tocar?” Yo creo que esta pregunta es una que nos ocupa a todos, hay vez en cuando.
Parece que le ponemos más importancia en lo que nos va a tocar que en la generosidad y la bondad del Señor para con nosotros. La cuestión de las recompensas y lo que vamos a recibir, ¡parece que nos estorba! El Señor les responde, “Mi van ayudar a juzgar a las doce tribus de Israel.” Yo creo que el Señor está diciendo, “¿Porque me presentan cuentas?” “¿Tienen miedo ustedes de perder, o que no van a ganar nada?” “¡Creen que después de la jornada los voy a dejar sin nada!” Queridos hermanos hay siempre recordar y entender que lo que hacemos para el Señor no es en vano.
Nuestra relación con Dios no es cuestión de contabilidad, ¡que nos debe El Señor! El es más amplio que esto, porque no hay limite a Su generosidad y bondad. Después de todo, ¿con que nos va premiar el Señor? ¡Con la vida eterna!
La respuesta no estaba en dándole la espalda, pero en acercarse a Jesús que los discípulos encontraron su equilibrio otra vez. Pedro contestó la pregunta del Señor sobre rendirse diciendo: Señor, ¿a quién iremos? Tú tienes palabras de vida eterna. Consciente que las cuestiones no fueron solucionadas, ni simplificadas, Pedro rechazó retirarse y los demás estuvieron de acuerdo. Ellos mantuvieron su lealtad a Dios.



DO YOU WANT TO GIVE UP?

 “Many therefore of his disciples, when they had heard this, said, This is an hard saying; who can hear it? When Jesus knew in himself that his disciples murmured at it, he said unto them, Doth this offend you?... From that time many of his disciples went back, and walked no more with him. Then said Jesus unto the twelve, Will ye also go away? Then Simon Peter answered him, Lord, to whom shall we go? thou hast the words of eternal life.” John 6:60-68

Life’s pilgrimage is far from easy. There are all sorts of sacrifices, stumbling blocks and hardships which make our journey hard. There are times when our journey seems too difficult to endure; “I give up,” we want to say. The words of Christian faith for this circumstance are articulated in a dialogue between Jesus and his disciples centering upon the severe demands and difficulty of His teachings.

Some of his disciples expressed their feelings, “This teaching is too hard. Who can accept it?” Their grumbling had to do not only with His teachings, but also with their frustration in handling life’s challenges in general. Knowing of their unrest, Jesus addressed His disciples by asking them simply, “Does this make you want to give up?” A number of them did give up. Jesus then asks, “And you, would you also like to leave?” There was a real pull in the direction of quitting. Who knows how many times His disciples had to deal with feelings of frustration? Giving up, was an enticing option.

To be able to understand better the context of this portion, we go to what the Lord said in another occasion; “Then Peter said to him, “We’ve given up everything to follow you. What will we get out of it?”Jesus replied, “I assure you that when the world is made new and the Son of Man sits upon his glorious throne, you who have been my followers will also sit on twelve thrones, judging the twelve tribes of Israel.  And everyone who has given up houses or brothers or sisters or father or mother or children or property, for my sake, will receive a hundred times as much in return and will inherit eternal life. (Matthew 19:27-29). Peter said to the Lord; “We have left everything: what are we going to get?” I believe that this question is one that occupies all of us, every now and then.

It seems that we place more importance in what we are going to receive instead of the generosity and kindness of the Lord towards us. The question of the rewards and what we are going to receive seems to hinder us! The Lord answers them, “You’re going to help me judge the twelve tribes of Israel.” I believe that the Lord is saying: “Why are you presenting me with a bill?”  “Are you afraid of losing, or that you are not going to gain anything?” “Do you believe that after the journey I'm going to leave you with nothing?” Dear brother we should always remember and understand that what we do for the Lord is not in vain.

Our relation with God is not a question of accounting, what does the Lord owe us! He is much greater than this, because there is no limit to His generosity and kindness. After everything, with what is the Lord going to reward us? With eternal life!

It was not in turning away, but in drawing closer to Jesus that the disciples found their footing once again. Peter answered Jesus’ question about quitting by saying: “Lord, to whom shall we go? You have the words of eternal life.” Aware that the issues were not solved nor simplified, Peter refused to withdraw and the others agreed. They maintained their allegiance to God.


Friday, April 27, 2012

LA AUDACIA DEL PASTOR

“Mira que te mando que te esfuerces y seas valiente; no temas ni desmayes, porque Jehová tu Dios estará contigo en dondequiera que vayas.” Josué 1:9
“Ruego a los ancianos que están entre vosotros, yo anciano también con ellos, y testigo de los padecimientos de Cristo, que soy también participante de la gloria que será revelada: Apacentad la grey de Dios que está entre vosotros, cuidando de ella, no por fuerza, sino voluntariamente; no por ganancia deshonesta, sino con ánimo pronto; no como teniendo señorío sobre los que están a vuestro cuidado, sino siendo ejemplos de la grey. Y cuando aparezca el Príncipe de los pastores, vosotros recibiréis la corona incorruptible de gloria.” I Pedro 5:1-4
El miedo puede, e impedi a muchos líderes buenos de convertirse en grandes líderes. Muchos escaladores de montaña han permanecido en el campamento base del Monte Everest, sin embargo, sólo un pequeño porcentaje de ellos han tenido el valor que se necesita para realmente  subir a la cima de esa montaña. El miedo a lo desconocido. El miedo de lo que la gente dirá si fracasamos. El miedo de la crítica a lo largo del camino. El miedo de ser el único que dice “si se puede hacer.” Miedo de nuestra visión rechazada por otros. El miedo puede matar a nuestra directiva dada por Dios. Esto puede asfixiar nuestro sueño.
Una posición o un título no hacen a una persona un líder un día para otro. Aunque una persona sea elegida para pastorear una iglesia, ellos no son realmente un líder hasta que ellos enfrentan sus temores y realmente conduzcan a la congregación que Dios ha puesto en sus manos a donde El quiere que vaya. Ser elegido para dirigir es fácil. En realidad dirigir es difícil.
¿Qué define a un visionario verdadero? ¿Es alguien que tiene muchas grandes ideas? ¿Alguien que ve la necesidad del cambio, pero nunca hace que aquel cambio ocurra? Si usted está incapaz o no quiere causar el cambio, no diga nada. Aunque usted pueda ver la necesidad de cambio, no diga nada, a menos que sea para provocar una visión en otra persona que es capaz de crear el cambio necesario.
Cuando usted vea a otro ministro o ministerio que es exitoso, ir con ellos y averigüe cómo y por qué están teniendo éxito. Esfuércese por aprender de ellos. Usted encontrará por lo general que la razón porque ellos están teniendo el éxito es debida a algo que usted sintió que el Espíritu Santo le había hablado de ello en el pasado. Usted podría realizar que Dios le había dicho que hiciera esta misma cosa en el pasado, sólo que usted careció del valor para lanzarse a ello. Hay que admitir que algunas de las más exitosas personas alrededor de usted están haciendo cosas que usted mismo ha considerado, sólo ellos lo hicieron y usted no lo hizo.
Nuestra tentación es demasiado a menudo aceptar el status quo. Nos medimos por nosotros mismos. Determinamos que, puesto que hemos aumentado en algunos puntos porcentuales, estamos teniendo éxito. Sin embargo realmente necesitamos que comenzar a medirnos en los estándares de Dios. ¿Ve él una iglesia de 75 como un éxito cuando se encuentra en medio de una población de 10,000 almas? Ahora si aquella iglesia tiene menos de 3 años, esto es realmente un éxito, pero, si aquella iglesia tiene 20 años o más, esto es otro cuento.
El status quo es seguro. Es cómodo. La aceptación del status quo sin embargo matará una iglesia. Ah, todavía estará allí, pero la visión y el empuje que se necesita para ganar una comunidad, serán para siempre perdidos a menos que usted decida enfrentar a los enemigos del cambio e incluso sus propios temores.     
Mira y estudie las iglesias alrededor de usted que están teniendo éxito. Siga los pasos que ellos toman para crear y mantener el éxito que ellos tienen en su ciudad. Una cosa que usted descubrirá consiste en que ningunos dos de ellos están haciendo la misma cosa. Lo que está causando su éxito es que ellos están haciendo cosas que aparecen radicales a aquellos que  cuestionan sus motivos, intenciones, y directivas. Ante la gran crítica desde dentro y desde fuera, cada una de estas iglesias y sus Pastores ha decidido que es mejor luchar y perder que sentarse al margen y no hacer nada.
Para un pastor a aceptar la mediocridad o el status quo es morir. Usted puede estar viviendo en el exterior, pero por dentro estás muerto. Sus días de tener visiones se han terminado. Su capacidad de andar en la oscuridad y saber que la gente está dispuesta a seguirle se ha ido. Usted ya no es un líder. Usted puede tener una posición. Puede ser el jefe, pero usted ya no es un líder de gente. Cuando un pastor encuentra que su capacidad de dirigir ha terminado, es el momento para él pedirle en oración a Dios el valor para enfrentar sus temores.
Moisés, hay un Mar Rojo que le espera a dividirse. Elías, hay un Río Jordán delante de usted. Pedro, siga adelante y sal del barco. David recoge sus piedras, su gigante va a caer. Juan, aunque ellos le hayan hervido en aceite y le hayan enviado para morir en Patmos, Dios ahora tiene un libro que Él quiere que usted escriba.
Pastor, su congregación le seguirá si sale audazmente en la fe y hace todo lo que Dios le dice que haga. Interiormente están esperando que los dirijas. ¡Aquel matón de la iglesia realmente le está diciendo, “Pastor, dirígeme!      

        


THE AUDACITY OF THE PASTOR

“Have I not commanded you? Be strong and courageous. Do not be afraid; do not be discouraged, for the Lord your God will be with you wherever you go.” Joshua 1:9

“To the elders among you, I appeal as a fellow elder and a witness of Christ’s sufferings who also will share in the glory to be revealed. Be shepherds of God’s flock that is under your care, watching over them—not because you must, but because you are willing, as God wants you to be; not pursuing dishonest gain, but eager to serve; not lording it over those entrusted to you, but being examples to the flock. And when the Chief Shepherd appears, you will receive the crown of glory that will never fade away.” I Peter 5:1-4 

Fear can and will keep many good leaders from becoming great leaders. Many mountain climbers have stood at the base camp of Mt. Everest, yet only a small percentage of them have had the courage it takes to actually climb to the top of that mountain. Fear of the unknown. Fear of what people will say if we fail. Fear of the criticism along the way. Fear of being the only one saying “It can be done.” Fear of our vision being rejected by others. Fear can kill our God given directive. It can suffocate our dream.

A position or a title does not make a person a leader overnight. Though a person is chosen to Pastor a church, they are not truly a leader until they face their fears and actually lead the congregation that God has placed in his hands to where God wants it to go. Being chosen to lead is easy. Actually leading is hard.

What defines a true visionary? Is it someone who has a lot of great ideas? Someone who sees the need for change, but never causes that change to take place? If you are unable or unwilling to cause change, don’t say anything. Although you may see a need for change, don’t say anything, unless it is to spark a vision in another person who is capable of creating the needed change.

When you see another minister or ministry that is successful, go to them and find out how and why they are having success. Strive to learn from them. You will usually find that the reason they are having success due to something you felt the Holy Spirit speaking to you about in the past. You might realize that God told you to do this same thing in the past, only you lacked the courage to launch into it. You must admit that some of the more successful people around you are doing things that you yourself have considered, only they did it and you didn’t.

Our temptation is all too often to accept the status quo. We measure ourselves by ourselves. We determine that since we have increased by some percentage point, we are being successful. However we really need to begin measuring ourselves by God’s standards. Does He view a church of 75 as a success when it sits in the middle of a 10,000 soul populace? Now if that church is less than 3 years old, it is truly a success but, if that church is 20 years or older, that’s another story.

The status quo is safe. It’s comfortable. Accepting the status quo however will kill a church. Oh, it will still be there, but the vision and drive that it takes to win a community, will be forever lost unless you decide to face the enemies of change and even your own fears.

Watch and study churches around you that are having success. Follow the steps they are taking to create and maintain the success they are having in their city. One thing you will discover is that no two of them are doing the same thing. What’s causing their success is that they are doing things that appear radical to those who question their motives, intents, and directives. In the face of great criticism from within and without, every one of these churches and their Pastor’s have decided it is better to fight and lose than sit on the sidelines and do nothing.

For a pastor to accept mediocrity or the status quo is to die. You may be living on the outside, but on the inside you are dead. You vision casting days are over. You ability to walk into the darkness and know that people are willing to follow you is gone. You are no longer a leader. You may have a position. You may be the boss, but you are no longer a leader of people. When a pastor finds that his ability to lead is over, it is time for him to prayerfully ask God for the courage to face his fears.

Moses, there is a Red sea waiting for you to split. Elijah, there is a Jordan River in front of you. Peter, go ahead and step out of the boat. David gather up your stones, your giant is going to fall. John, though they’ve boiled you in oil and sent you to die on Patmos, God now has a book he wants you to write.

Pastor, your congregation will follow you if you boldly step out in faith and do all that God is telling you to do. They are inwardly waiting for you to lead them. That church bully is really saying to you, “Pastor lead me!

Thursday, April 26, 2012

NUESTRA TORRE FUERTE

Torre fuerte es el nombre de Jehová; A él correrá el justo, y será levantado. (Proverbios 18:10)
En tiempos bíblicos, una torre era la mejor estructura defensiva conocida al hombre. Utilizando las ventajas que esto ofrecía, un grupo pequeño en número de defensores a menudo podría aplazar una fuerza superior. Nuestra batalla hoy no es contra carne y sangre o las armas del hombre (Efesios 6:12), y no necesitamos una torre física o hasta un búnker para la protección. Todo que necesitamos es el Nombre poderoso de Jesús, por quien somos salvos (Hechos 4:12) y a quien cada rodilla en el cielo y la tierra se doblara (Filipenses 2:10).
No importa lo que el enemigo lanza contra nosotros o lo que nos pasa en este mundo, tenemos una protección impenetrable quien nadie más puede ver - el Nombre del Señor, nuestra torre fuerte.

OUR STRONG TOWER

“The name of the LORD is a strong tower: the righteous runneth into it, and is safe.” (Proverbs 18:10)
In biblical times, a tower was the best defensive structure known to man. Using the advantages it offered, an outnumbered group of defenders could often hold off a superior force. Our battle today is not against flesh and blood or the weapons of man (Eph. 6:12), and we don't need a physical tower or even a bunker for protection. All we need is the precious Name of Jesus, through whom we are saved (Acts 4:12) and to whom every knee in heaven and earth must bow (Phil. 2:10).

No matter what the enemy throws at us or what happens to us on the outside, we have an impenetrable protection no one else can see - the Name of the Lord, our strong tower.

Sunday, April 22, 2012

SED LLENOS DEL ESPÍRITU

“No os embriaguéis con vino, en lo cual hay disolución; antes bien sed llenos del Espíritu, hablando entre vosotros con salmos, con himnos y cánticos espirituales, cantando y alabando al Señor en vuestros corazones; dando siempre gracias por todo al Dios y Padre, en el nombre de nuestro Señor Jesucristo.” Efesios 5:18-20
El Nuevo Testamento está lleno de instrucciones sobre cómo vivir la vida cristiana. Sin la ayuda de Dios a través de Su Espíritu, viviendo la vida cristiana sería imposible. Hay varias cosas que podemos hacer para “avivar la llama” del Espíritu Santo en nuestra vida. En esta escritura, el Apóstol San Pablo nos instruye a ser llenos del Espíritu, y nota las acciones que podemos tomar: hablando entre vosotros con salmos, con himnos y cánticos espirituales, cantando y alabando al Señor en vuestros corazones; dando siempre gracias por todo a Dios en el nombre de Jesucristo.
Hablando la Palabra de Dios el uno al otro suelta el poder y la sanidad de Dios, y cancela los planes de Satanás. Cantando alabanzas a Dios y haciendo música en nuestros corazones proporciona la cobertura sobrenatural para nosotros contra el mal. La acción de gracias ajusta nuestra perspectiva de la vida e invita el favor continuado de Dios y la bendición. Debe ser la primera cosa que hacemos cuando oramos, como declara el salmista, “Entrad por sus puertas con acción de gracias, Por sus atrios con alabanza; Alabadle, bendecid su nombre” Salmos 100:4.
¿Cuántos de estas acciones ha estado incluyendo usted en su caminata diaria con Dios? Le animo a usarlos para establecer metas para su caminata diario. Ellos le ayudarán a prepararse para que el Espíritu Santo obre en usted y te llene.


BE FILLED WITH THE SPIRIT

“Do not get drunk on wine, which leads to debauchery. Instead, be filled with the Spirit.  Speak to one another with psalms, hymns and spiritual songs. Sing and make music in your heart to the Lord, always giving thanks to God the Father for everything, in the name of our Lord Jesus Christ.”   Ephesians 5:18-20
The New Testament is full with instructions on how to live the Christian life. Without God’s help through the Holy Spirit, living the Christian life would be impossible. There are several things we can do to “fan the flame” of the Holy Spirit in our life. In this scripture, the Apostle Paul instructs us to be filled with the Spirit, and notes the actions we can take: Do not get drunk on wine, speak to one another with psalms, hymns and spiritual songs, sing and make music in your heart to God and always give thanks to God for everything in Jesus name. 
Speaking God’s Word to one another releases God’s power and healing, and cancels Satan’s plans.  Singing praise to God and making music in our hearts provides supernatural covering for us against evil.  Thanksgiving adjusts our perspective on life and invites God’s continued favor and blessing. It is to be the first thing we do when we pray, as the psalmist declares, “Enter his gates with thanksgiving and his courts with praise; give thanks to him and praise his name”(Psalm 100:4). 
How many of these actions have you been including in your daily walk with God? I encourage you to use them to establish goals for your daily walk. They will help you prepare for the Holy Spirit to work in you and fill you.   

Thursday, April 19, 2012

¿POR QUÉ NOS HACE ESPERAR DIOS?

“Pacientemente esperé a Jehová, Y se inclinó a mí, y oyó mi clamor.” Salmo 40:1
“Pero los que esperan a Jehová tendrán nuevas fuerzas; levantarán alas como las águilas; correrán, y no se cansarán; caminarán, y no se fatigarán.” Isaías 40:31
La mayoría de la gente no puede soportar la espera. La espera es un verdadero problema para la mayoría de nosotros. ¿Por qué tenemos problemas con la espera? La mayoría de nosotros estamos dispuestos a hacer cualquier cosa para Dios, pero no esperar. ¿Por qué Dios muchas veces nos hace esperar? Algunos han llamado a esta "la edad de microondas." Queremos todo al momento. No es así con el Señor. El tiene su tiempo para todo.
Si vamos a crecer en el Señor, vamos a tener que aprender el secreto de esperar en Dios. El apresurar a Dios es encontrar fallas en él. Dios nunca llega tarde, pero no siempre viene cuando usted lo quiere que el  venga.
¿Se ha enojado alguna vez usted con Dios o se ha frustrado porque Él no hizo lo qué usted pensó que Él debería hacer cuando usted pensó que Él debería haberlo hecho?
TRES RAZONES POR LAS QUE DIOS NOS REQUIERE ESPERAR
A. Para Condicionar La Facultad Humana Para Recibir (Éxodo 24:12-16)
La espera es un acondicionamiento que prepara el espíritu humano para recibir de Dios. Como Moisés en el Monte Sinaí y los Discípulos en el Día de Pentecostés ellos tuvieron que esperar en Dios para recibir. La mayoría de nosotros nunca podría recibir lo que Dios tiene para nosotros hasta que él nos ha pasado por un tiempo de espera.
B. PARA CALMAR EL ESPÍRITU HUMANO AGITADO (Salmo 37:7)
La mayoría de la gente podría encontrar a Dios y oír Su voz si ellos se calmaran, estuvieran quietos y dejar a su espíritu humano  que se calmara. Un espíritu humano acalorado puede causar más confusión que cualquier demonio.
C. PARA ENSEÑAR REVERENCIA A UN DIOS SANTO (Habacuc 2:20)
Hemos perdido nuestro sentido de la reverencia. Tenemos que descubrir la presencia de Dios y  su majestad. Tenemos que aprender a acercarnos a Dios con reverencia y esperar en silencio para escuchar lo que tiene que decir. Debemos reconocer que Él está en control y sabe lo que está haciendo.
Un hombre aprendió una lección cuando él fue a Disneylandia con sus hijos. Él llegó al parque antes de que se abriera. Había estado lloviendo esa mañana, muy pocas personas estaban allí. Ellos entraron y comenzaron a ir a los diferentes paseos. Ellos llegaron al primer paseo y entraron inmediatamente porque no había ninguna línea. Ellos fueron al siguiente paseo y encontraron la misma cosa otra vez; ninguna línea, ninguna espera. ¡Entonces ellos fueron a su paseo favorito y no había ninguna línea! Ellos no lo podían creer, ninguna línea y ninguna espera. Ellos entraron sin tener que esperar. Después del paseo, ellos se fueron a otro paseo. Su hija de 12 años lo miró y dijo, “Este no es la diversión, esto no parece Disneylandia hoy, hay muy pocas gente aquí y no es tan divertido”.
Mientras ellos caminaban por el parque revisando unos paseos más, el clima comenzó a despejar, el sol salió y más gente comenzó a aparecer en el parque. Ellos volvieron para montar su paseo favorito otra vez. Esta vez ellos tuvieron que esperar un rato porque había una línea de gente. Esta vez tuvieron que esperar 15 minutos. Después de que ellos montaron el paseo, todos ellos  dijeron, “¡guau, que tremendo! Esto fue más divertido que la primera vez”.
Entonces se dio cuenta, por qué fue más divertido. Fue porque, ellos tuvieron que esperar. La espera realmente hizo el paseo mejor. De la misma manera, Dios nos hace esperar por cosas porque él quiere hacerlas mejor para nosotros. ¡Él notó otra cosa, que los mejores paseos tenían las líneas más largas! ¡Así que, tal vez lo mejor que Dios tiene para nosotros tiene la espera más larga!   


   

WHY DOES GOD MAKE US WAIT?

“I waited patiently for the LORD; and he inclined unto me, and heard my cry.” Psalms 40:1

“But they that wait upon the LORD shall renew their strength; they shall mount up with wings as eagles; they shall run, and not be weary; and they shall walk, and not faint.” Isaiah 40:31
Most people cannot stand waiting. Waiting is a real problem for most of us. Why do we have problems with waiting? Most of us are ready and willing to do anything for God, but not waiting. Why does God many times make us wait?  Some have called this the “microwave age.” We want everything right now. It is not that way with God. He has his time for everything.

If we are going to grow in the Lord, we are going to have to learn the secret of waiting on God. To hurry God is to find fault in Him. God is never late, but He does not always come when you want Him too.

Have you ever gotten angry with God or frustrated because He did not do what you thought He should do when you thought He should do it?

THREE REASONS WHY GOD REQUIRES US TO WAIT

A. TO CONDITION THE HUMAN FACULTY TO RECEIVE (Exodus 24:12-16)

The waiting time is a conditioning that prepares the human spirit to receive from God. Like Moses on Mount Sinai and the Disciples on the Day of Pentecost they had to wait on God to receive. Most of us could never receive what God has for us until he has put us through a time of waiting.

B. TO SETTLE THE RESTLESS HUMAN SPIRIT (Psalms 37:7)

Most people could find God and hear His voice if they would just set still, be quit and let their human spirit settle. A heated human spirit can cause more confusion than any demon.

C. TO TEACH REVERENCE FOR A HOLY GOD (Habakkuk 2:20)

We have lost our sense of reverence. We need to discover God’s presence and majesty. We must learn to approach God reverently and wait silently to hear what He has to say. We must acknowledge that He is in control and knows what he is doing.

A man learned a lesson when he went to Disney Land with his children. He arrived at the park before it opened. It had been raining that morning, very few people were there. They went in and started to go to the different rides. They made their first stop and walked right in because there was no line. They went to the next ride and found the same thing again; no line, no waiting. Then they went to their favorite ride and there was no line! They couldn’t believe it, no line and no waiting. They walked right in. After they rode, they started waking to another ride. His 12 year old daughter looked at him and said, “This is not fun, it doesn’t feel like Disney Land today, there are very few people here and it’s not as much fun”. As they checked out a few more rides, the weather started to clear up, the sun came out and more people started to show up in the park.

They went back to ride their favorite ride again. This time they had to wait for a while because there was a line of people. They waited for 15 minutes. After they rode the ride, they all said, “Wow that was great. It was more fun than the first time”. Then it hit him. Why was it more fun, because, they had to wait? The wait actually made the ride better. In the same way, God makes us wait for things because He wants to make them better for us. He noticed another thing, that the best rides had the longest lines! So maybe the best God has for us has the longest wait!    

Friday, April 13, 2012

BURNOUT (STRESS) IN THE PASTORSHIP

II Corinthians 7:5-7; Psalm 9:9-10, 18:1-2

Pastors are human too. And, like all people, pastors experience stress or burnout at certain points in their lives. It is believed that one in five pastors is physically and/or emotionally “burned out”. They haven’t stopped functioning altogether yet, but pastors who are burned out have lost the zest for ministry; they “go through the motions” day after day, but with little joy, and with greatly reduced capability for effective service. You cannot escape crises in the pastorship. But you do not have to be a victim. 

Much of the problem stems from the fact that most pastors are, by nature, idealists. You expect far too much of yourself, and of your congregation. Your congregation, in turn, makes very unrealistic demands on you.  Consequently, the pastorship at times can be torturous.

The congregation is the pastor’s toughest critics. The members look to their pastor as some kind of ideal parent, all-wise, all-knowing, a leader, problem-solver, tireless worker and a perfect example. No one can measure up to such standards. The problem with many pastors is that they try to be all that the congregation expects. And the crazy part is it would be so much simpler and more effective to help your congregation see you as a human being. Many pastors let themselves fall into a vicious cycle. They try to be perfect. Eventually they feel themselves slipping and become afraid. The congregation senses this fear.

It is a proven fact that fear feeds stress. We expend tremendous energy repressing our fear, shielding ourselves. What do you fear, rejection, disappointing people, being vulnerable, powerlessness? We fear confrontation, failure, being hurt, etc. It’s natural to worry about these things. But when we let them take over, this brings on stress. For a pastor, this stress can make it extremely difficult to deal effectively with any crisis, at home or with the church.

There are pastors so afraid of criticism, there are so afraid of not being needed, that they overwork themselves to keep busy. They’re even afraid to delegate any responsibility. They think they’ll lose their authority. They might even refuse vacation time because the church could discover it can get along without them.

Burnout, is the “disease of the over-committed,” comes as the result of chronic stress. Every Pastor has a different stress level; that is a point where stress becomes harmful. The secret is to recognize the signs of stress. Every pastor should find his stress level, and when you sense that you are close to it, back off and change pace. How can you tell when you’ve gotten “in over your level”? Here are some common signs:

1. Your body begins to reject new information. You don’t even hear a lot of what is said to you, and don’t remember much of what you hear. You’re overloaded.

2. Loss of options. Your mental horizon closes in; you have trouble seeing alternative courses of actions.

3. Insomnia. The chronic inability to sleep.

4. Inability to change harmful patterns. When you’re under stress from too many changes, it can seem too complicated to say “no” to additional demands. You find it easier to just heap on more commitments.

5. Fatigue. When you’re under excessive stress, your body craves more rest and sleep than usual. Give in and rest!

6. Depression. This is usually related to change, or loss of someone or something close without taking time to grieve over your lose. Stress can precipitate depression.

7. Physical illness. Stress upsets your whole glandular system, raises blood pressure, and keeps body systems in a fight/flight state of tension. This constant state of turmoil makes you vulnerable to everything from colds and muscular aches to ulcers, heart disease and strokes.

What is burnout? Burnout (stress) is a state of physical, emotional and mental exhaustion marked by physical depletion and chronic fatigue, feelings of helplessness and hopelessness, and by development of a negative self-concept and negative attitudes towards work, life and other people. Some signs of Burnout are:

1. Decreased energy. “Keeping up to speed” becomes increasingly difficult.

2. Feelings of failure in your calling as a pastor.

3. Insomnia. The chronic inability to sleep.

4. Reduced sense of reward in return for pouring so much of yourself into the job or project.

5. Sense of helplessness and the inability to see a way out of problems.

6. Cynicism and negativism about yourself, others, work and the world in general.

THE FOUR STAGES THAT LEADS TO BURNOUT:

1. Enthusiasm

2. Stagnation

3. Frustration

     A sense of being inadequate to accomplish what needs to be done, and doubts about whether or not it’s all worth the effort. This stage can be a turning point. It can either take you upward again to enthusiasm and new effectiveness or down into the fourth stage.

4. Apathy and chronic indifference that marks complete burnout.
    
COPPING WITH STRESS

1. Learn To Plan

     Too many projects going on simultaneously lead to confusion, forgetfulness and the nagging feeling of uncompleted tasks. Put your duties in priority order. Then take on just one or two projects at a time and work on them until completed.

2. Accept Your Limits

     Pastor’s can never be perfect, understand this and accept it. Other wise you will wind up feeling inadequate, no matter how well you perform. Set only achievable goals for yourself.
3. Facing Fears

     Fears don’t go away; they simply weigh on us. When you confront your fears, you’re on the way to casting off the burden. But admitting fear is hard for some pastors, simply because pastors are somehow supposed to be “above all that.”

4. Have Fun

     It’s not a sin for you to have fun, everyone, including pastor’s need to escape job pressures and just relax and enjoy themselves. Laughter has tremendous healing power. Take time out for laughter!

5. Be Positive About People and Life

     Try to avoid criticizing others. Praise them instead. Focus on their good traits. They’ll return the favor.

6. Practice Tolerance and Forgiveness

     When we try to really understand the way someone else feels we can be more accepting of them. When we’re intolerant, we only feed our own frustration and anger.

7. Don’t Compete When You Don’t Have To

     Life is full of unavoidable competitive situations. Don’t add to them.

8. Exercise

     Even a daily walk is a big help.

9. Take Time for Yourself

Listen to music or take a nap. Go outside and look at nature.

10. Find a Person That You Can Open Up To

      Expressing all those bottled-up tensions can be incredibly helpful.  The family is our primary support system. Talk to your wife, talk to a fellow minister that you have confidence in. A pastor needs a pastor, too, to provide strength and nurturing.

11. Find New Spiritual Disciplines:

      Find a new way of praying, a new approach to scripture reading, daily meditation; personal retreats and days of silent contemplation.

You can rise from the ashes of stress, but, it takes time. First of all, you need to rest and relax. Don't take your work home with you. If you are like the majority of the pastor's, the work is never finished and later you will feel guilty for being lazy.

On having conquered your burnout (stress), be realistic in your aspirations and goals. Whoever the person might be that you are speaking to about your feelings can help you, but be careful. Your aspirations and goals of readjustment must be yours and not that persons. Trying to be and to do what someone else wants you to be is a sure formula for frustration and continual burnout.

One last word of advice, make a balance in your life. Invest more of your life with your family and other personal bonds, social activities and hobbies. Distribute your time and yourself so that your work does not have a strong influence in your self esteem and self-confidence.

EL AGOTAMIENTO (ESTRÉS) EN EL PASTORADO

II Corintios 7:5-7; Salmos 9:9-10, 18:1-2

Los pastores son humanos también. Y, como toda persona, los pastores experimentan estrés o agotamiento en ciertos puntos en sus vidas. Se cree que uno de cada cinco pastores está físicamente y/o emocionalmente agotado. No han dejado de funcionar por completo, pero los pastores que se han agotado han perdido el entusiasmo para el ministerio; ellos cumplen con todos sus deberes y responsabilidades día tras día, pero con poca alegría, y con capacidad muy reducida para un servicio efectivo. No puede escapar a las crisis en el pastorado. Pero usted no tiene que ser una víctima.

Gran parte del problema proviene del hecho de que la mayoría de los pastores son, por naturaleza, idealistas. Usted espera demasiado de usted mismo, y de su congregación. Su congregación, a la vez, hace demandas enormes de usted. Por consiguiente, el pastorado a veces puede ser tortuoso.

La congregación son los críticos más duros del pastor. Los miembros  miran a su pastor como una especie de padre ideal, todo-sabio, omnisciente, un líder, solucionista de problema, trabajador incansable y un ejemplo perfecto. Nadie puede medir a la altura de dichas estándares. El problema con muchos pastores es que ellos tratan de ser todo lo que la congregación espera. Y la parte loca es que sería mucho más simple y más eficaz para ayudar su congregación verlo como un ser humano. Muchos pastores se dejan caer en un círculo vicioso. Ellos tratan de ser perfectos. Finalmente se sienten que ya no son tan efectivos como antes y se atemorizan. La congregación siente este temor.

Es un hecho comprobado que el miedo alimenta el estrés. Gastamos una tremenda cantidad de energía reprimiendo nuestro temor, escudándonos. ¿Qué teme usted, el rechazo, desilusionar a la gente, ser vulnerable, Ser impotente? Tememos la confrontación, el fracaso, ser herido, etc. Es natural preocuparse de estas cosas. Pero cuando los dejamos tomar el control, esto trae el estrés. Para un pastor, este estrés puede hacer que sea extremadamente difícil de tratar con eficacia a cualquier crisis, en casa o con la iglesia.
       
Hay pastores que temen a la crítica, son tan temerosos de no ser necesitados, que se sobrecargan para mantenerse ocupados. Aún tienen temor de delegar cualquier responsabilidad. Piensan que van a perder su autoridad. Incluso podrían negarse el tiempo de vacaciones por temor que la iglesia pueda descubrir que puede funcionar sin ellos.

El agotamiento, es “la enfermedad del sobre comprometido,” viene como el resultado del estrés crónico. Cada Pastor tiene un nivel de estrés diferente; es un punto donde el estrés se vuelve perjudicial. El secreto es reconocer las señales del estrés. Cada pastor debería encontrar su nivel de estrés, y cuando sientes que estás cerca de ello, has un alto y cambia de paso. ¿Cómo puede saber cuándo se ha metido “sobre su nivel”? Estas son algunas señales comunes:

1. Su cuerpo comienza a rechazar nueva información. Usted no oye mucho de lo que se le dice, y no se recuerda mucho de lo que oyes. Usted está sobrecargado.

2. Pérdida de opciones. Su horizonte mental se le cierra; usted tiene el problema viendo opciones alternativas de acción.

3. El insomnio la incapacidad crónica de dormir.

4. Inhabilidad de cambiar modelos dañosos. Cuando usted está bajo el estrés por demasiados cambios, puede parecer demasiado complicado para decir “no” a demandas adicionales. Usted encuentra que es más fácil simplemente amontonarse más compromisos.  

5. La fatiga. Cuando está bajo mucho estrés, su cuerpo pide más descanso y sueño más de lo normal. ¡Cede y descanse!

6. La depresión. Esto es normalmente relacionado con el cambio o la pérdida de alguien o algo cercano a usted sin tomarse el tiempo para lamentar su pérdida. El estrés puede precipitar la depresión.

7. La enfermedad física. El Estrés altera todo tu sistema glandular, le sube la presión de la sangre, y mantiene los sistemas del cuerpo en un estado de lucha / huida de tensión.  Este estado constante de desorden le hace vulnerable a todo desde catarros y dolores musculares a úlceras, infartos y enfermedades cardiovasculares.

El estrés es un estado del agotamiento físico, emocional y mental que se caracteriza por la depreciación física y fatiga crónica, los sentimientos de impotencia y desesperación, y por el desarrollo de un autoconcepto negativo y actitudes negativas hacia el trabajo, la vida y otra gente. Algunas señales del agotamiento son:

1. La  energía disminuida. El mantener su paso de antes se hace cada vez más difícil.

2. Los sentimientos de fracaso en su llamado como pastor.

3. El insomnio. La incapacidad crónica de dormir.

4. El sentido reducido de recompensa a cambio por invertir tanto de usted mismo en el trabajo o en un proyecto.

5. El sentido de impotencia y la inhabilidad de ver una salida de problemas.
6. El cinismo y la negatividad de usted mismo, otros, el trabajo y el mundo en general.
LAS CUATRO ETAPAS QUE CONDUCE AL AGOTAMIENTO

1. El Entusiasmo

2. El Estancamiento

3. La Frustración

     Un sentido de ser inadecuado de llevar a cabo lo que necesita ser hecho, y las dudas sobre si vale la pena o no todo el esfuerzo. Esta etapa puede ser un punto decisivo. Puedes ascender nuevamente al entusiasmo y eficacia nueva o descender a la cuarta etapa.

4. La apatía y la indiferencia crónica que caracterizan el agotamiento completo.
     
COMO TRATAR CON EL ESTRÉS

1. Aprenda A Planear

     Demasiados proyectos en marcha simultáneamente conducen a la confusión, el olvido y la sensación persistente de las tareas no completadas. Ponga sus deberes en la orden de prioridad. Entonces tome sólo una o dos proyectos a la vez y trabaja en ellos hasta terminarlos.  

2. Acepte Sus Limitaciones

El pastor nunca podrá ser perfecto, entienda esto, y acéptelo. Si no terminarás sintiéndose inadecuado, no importa lo bien que usted realice. Sólo establezca metas alcanzables para usted.  

3. Enfrentando Temores

     Los temores no desaparecen; simplemente se cargan más sobre nosotros. Cuando usted enfrenta sus temores, usted esa en el camino para librarse de la carga. Pero admitir el temor es difícil para algunos pastores, simplemente porque se supone de alguna manera que pastores son “sobre todo esto.”

4. Diviértase

     No es un pecado que usted se divierta. Todos, incluyendo el pastor necesita escapar las presiones del trabajo y relajarse y divertirse. La risa tiene tremendos poderes sanadores. Tome tiempo para reír.

5. Tenga Una Actitud Positiva Hacia Las Personas Y La Vida

     Trate de evitar criticar a otros. En cambio, elógielos. Enfóquese en sus características buenas. Le volverán el favor.

6. Practiqué El Perdón Y La Tolerancia

     Cuando tratamos realmente de comprender la manera que otros se sienten podemos ser más comprensivos con ellos. Cuando somos intolerantes, nosotros solos alimentamos nuestra propia frustración y enojo.

7. No Compita Cuando Usted No Tienes Que

     La vida está lleno de situaciones competitivas ineludibles. No le agregué más.

8. Ejercicio

     Incluso una caminata diaria es de gran ayuda.

9. Tomarse Un Tiempo Para Usted

     Escuche música o tome una siesta. Vaya fuera y mire la naturaleza.

10. Encuentre Una Persona A Quien Ud. LE Pueda Abrir Su Corazón

      Expresando todas las tensiones reprimidos puede ser increíblemente provechoso. La familia es nuestro sistema de apoyo primario. Hable con su esposa, hable con un colega  en el cual usted tiene la confianza. Un pastor necesita a un pastor, también, para proporcionar la fuerza y nutrir.


11. Busque Nuevas Disciplinas Espirituales

      Busca una  manera nueva de orar, un enfoque nuevo a la lectura de las Escrituras, meditación diaria, retiros personales y tiempo para contemplar en silencio.

Ud. se puede levantar de las cenizas del agotamiento, pero, se toma tiempo. Primero de todo, Ud. necesita descansar y relajar. No lleve su trabajo a la casa. Si Ud. es como la mayoría de los pastores, el trabajo no se hace y después Ud. se sentirá culpable por ser perezoso.

Al vencer el agotamiento, sea realista en sus aspiraciones, y metas del trabajo. Quien sea la persona con que Ud. está tratando y hablando de sus sentimientos puede ayudarle, pero tengan cuidado. Sus aspiraciones y metas de reajuste deben ser las tuyas y no de esa persona. El intentar de ser y hacer lo que alguien mas quisiera que seas o fueras es una fórmula de seguro para la frustración y el agotamiento continuo.

Un último consejo, haga un balance en su vida. Invierta más de su vida con su familia y otros lazos personales, actividades sociales y pasatiempos. Reparta su tiempo y su persona de modo que su trabajo no tenga una fuerte influencia en su autoestima y confianza en sí mismo.