Romanos 12:2
REPROGRAMANDO NUESTRA MENTE:
Lo que el
apóstale Pablo describe aquí en realidad es un proceso. En este versículo se
encuentra el mecanismo exacto para esa reprogramación. Este proceso se llama
neuroplasticidad, la capacidad del cerebro para reconfigurarse físicamente a
partir de la información que recibe repetidamente.
No se conformen a
este mundo. La palabra "conformarse" en griego significa “ser
moldeado”. Tu cerebro está siendo moldeado en este momento por lo que ves, oyes
y piensas repetidamente. Tu mente se adapta al ambiente en el que vives.
Las costumbres
aprendidas pueden desaprenderse. Las nuevas costumbres pueden reemplazar a los
antiguos. Por eso Pablo no dice que te esfuerces más, sino que te transformes.
La palabra "transformarse" en el griego es “metamorpho”, la misma
palabra que se usa para describir la transformación de un gusano en mariposa.
Esto no es
superación personal, sino un cambio estructural. Un gusano no se convierte en
mariposa por esfuerzo, sino que experimenta una reestructuración a nivel
celular. Eso es lo que Pablo dice que sucede en tu mente mediante la renovación
de la misma. La palabra griega para "renovación" es “anosis”. Que
significa "de nuevo" un cambio estructural completo. No se trata de
una simple restauración o reconstrucción (Fil. 4:8-9),
EL NUEVO HOMBRE: II Corintios 5:17
Colosenses
3:1-10: Aquí el apóstol Pablo enumera varios vicios que los creyentes
deben "desechar", como si se quitaran prendas de vestir. Estos
pecados pertenecen a nuestra vieja "naturaleza terrenal" (v. 5). Por
último, Pablo dice: “habiéndoos despojado del viejo hombre con sus hechos, y
revestido del nuevo, el cual conforme a la imagen del que lo creó se va
renovando hasta el conocimiento pleno.”
El hombre nuevo
es la naturaleza espiritual recién regenerada del cristiano nacido de nuevo (Jn.
3:5). Es el ser interior que ha tomado vida en Jesucristo y que, después, se
renueva día a día por el Espíritu Santo (II Cor. 4:14). Pablo utiliza la imagen
del cambio de ropa para ilustrar la obra transformadora del Señor de recrear a
los creyentes a Su imagen: "vestíos del Señor Jesucristo, y no proveáis
para los deseos de la carne" (Rom. 13:14, Gál. 3:27).
La Biblia enseña
que Dios creó al hombre a Su imagen. Cuando Adán pecó, la imagen perfecta de
Dios en nosotros quedó deformada o arruinada por el pecado. La caída separó a hombre
de Dios y trajo la muerte al mundo (Salmo 51:5; Romanos 3:23).
El Espíritu Santo
comienza a renovar nuestras mentes, pensamientos y actitudes, cambiándonos y
moldeándonos para parecernos más a Jesús. A medida que pasamos tiempo en la
presencia del Señor, nos hacemos en todo sentido parecernos más y más a Cristo.
Llegar a ser el hombre nuevo es un proceso que dura toda la vida "hasta
que Cristo se forme por completo en nuestras vidas" (Gál. 4:19).
EL HOMBRE NUEVO EN CRISTO:
II Corintios
5:17; Efesios 4:24; Colosenses 3:12-14; Romanos 6:6; Colosenses 3:10; Romanos
13:14; II Corintios 3:18; Juan 15:1-8; 1 Juan 5:4; II Corintios 4:16; Efesios
2:14-16; 1 Juan 3:9; Ezequiel 11:19; Efesios 3:16; Colosenses 1:11; Juan 3:6
VIVIR EN EL ESPÍRITU:
No son nueve
frutos separados entre sí, sino un solo fruto. Un racimo de uvas es un solo
fruto, al igual que este conjunto de gracias es un solo fruto. Este fruto se
puede dividir en tres grupos:
1. En relación
con Dios: amor, gozo y paz.
2. En relación
con los demás: paciencia, benignidad y bondad.
3. En relación
con uno mismo: fe, mansedumbre y templanza.
Si tu deseo es
tener las cualidades que se enumeran en Gálatas 5:22-23, entonces sabes que el
Espíritu Santo te está guiando. Al mismo tiempo, ten cuidado de no confundir
tus sentimientos personales con la guía del Espíritu. Ser guiado por el
Espíritu Santo implica el deseo de escuchar y la disposición a obedecer la
Palabra de Dios y la sensibilidad para discernir entre tus sentimientos y sus
impulsos. Vive cada día controlado y guiado por el Espíritu Santo. Las palabras
de Jesús estarán en tu mente, el amor de Dios estará detrás de tus acciones y
el poder de Dios te ayudará a controlar tus deseos egoístas.
Pablo describe
las dos fuerzas que luchan dentro de nosotros: el Espíritu Santo y la
naturaleza pecaminosa. No está diciendo que estas fuerzas sean iguales. El
Espíritu Santo es infinitamente más fuerte. Pero si confiamos en nuestra propia
sabiduría, tomaremos decisiones equivocadas. Si intentamos seguir al Espíritu
con nuestro propio esfuerzo humano, fracasaremos. Nuestra única manera de
liberarnos de nuestros malos deseos es a través del poder del Espíritu Santo
(Romanos 8:9, Efesios 4:23-24, Colosenses 3:3-8).
Todos tenemos
malos deseos y no podemos ignorarlos; para seguir la guía del Espíritu Santo,
debemos enfrentarlos con decisión (5:24). Estos deseos incluyen pecados obvios
como la inmoralidad sexual. También incluyen pecados menos obvios como el odio
y los celos. Quienes ignoran tales pecados o se niegan a enfrentarlos revelan
que no están viviendo en el Espíritu Santo que conduce a una vida transformada.
El fruto del
Espíritu es la obra espontánea del Espíritu Santo en nosotros. El Espíritu
produce estos rasgos de carácter que se encuentran en la naturaleza de Cristo.
Son el resultado del control de Cristo; no podemos obtenerlos intentando
conseguirlos sin su ayuda. Debemos unir nuestras vidas a la de Cristo (Juan
15:4-5).

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