Jeremías 17:9-10
Estudio de la Decepción de los Sentimientos Humanos. Este
pasaje nos confronta con la realidad de que nuestro corazón, lejos de ser un
oráculo infalible de verdad, es a menudo un maestro engañoso. Al igual que una brújula
desmagnetizada, nuestros sentimientos pueden desviarnos si no están alineados
con la verdad de la voluntad de Dios
LA NATURALEZA
DEL CORAZÓN HUMANO:
A.
"Engañoso es el corazón más que todas las cosas..." Jeremías 17:9a
B. El
concepto: El corazón, como sede de las emociones y la voluntad caída, no es una
guía confiable. Se distorsiona por el pecado y la auto-decepción, a menudo
oscureciendo la verdad.
LA INCAPACIDAD DE AUTO-EVALUACIÓN:
A. "...Y
perverso; ¿quién lo conocerá?" Jeremías 17:9b
B. El concepto:
No podemos, por nosotros mismos, diagnosticar completamente la profundidad de
nuestra maldad o motivaciones. El corazón nos oculta sus propias intenciones.
EL EXAMEN DIVINO Y LA JUSTICIA:
A. "Yo
Jehová, que escudriño la mente, que pruebo el corazón, para dar a cada uno
según su camino, según el fruto de sus obras." Jeremías 17:10
B. El
concepto: Solo Dios posee la omnisciencia para discernir la verdadera condición
del corazón. Su juicio es perfecto y se basa en el conocimiento total, no en
las apariencias.
LA SOLUCIÓN: LA RENOVACIÓN DE LA MENTE:
A. La base
bíblica: Romanos 12:2. "No os conforméis a este siglo, sino transformaos
por medio de la renovación de vuestro entendimiento, para que comprobéis cuál
sea la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta."
Cuando un creyente entiende la verdadera naturaleza de su
corazón, deja de confiar en sus propios sentimientos cambiantes y comienza a
depender de la verdad inmutable de la Palabra de Dios. Ya no se guía por
"lo que siente", sino por "lo que es" correcto ante los
ojos del Señor. Esta dependencia no es pasiva, sino un acto de voluntad para
rendir cada pensamiento a la obediencia a Cristo.




.jpg)
.jpg)
