Dr MARTIN VASQUEZ

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Mesa, Arizona, United States
EDUCATION: Holt High School, Holt Mich., Lansing Community College, Southwestern Theological Seminary, National Apostolic Bible College. MINISTERIAL EXPERIENCE:61 years of pastoral experience, 11 churches in Arizona, New Mexico and Florida. Missionary work in Costa Rica. Bishop of the Districts of New Mexico and Florida for the Apostolic Assembly. Taught at the Apostolic Bible College of Florida and the Apostolic Bible College of Arizona. Served as President of the Florida Apostolic Bible College. Served as Secretary of Education in Arizona and New Mexico.EDUCACIÓN:Holt High School, Holt Michigan, Lansing Community College, Seminario Teológico Southwestern, Colegio Bíblico Nacional. EXPERIENCIA MINISTERIAL:51 años de experiencia pastoral, 11 iglesias en los estados de Arizona, Nuevo México y la Florida. Trabajo misionera en Costa Rica. Obispo de la Asamblea Apostólica en los distritos de Nuevo México y La Florida. He enseñado en el Colegio Bíblico Apostólico de la Florida y el Colegio Bíblico Apostólico de Arizona. Presidente del Colegio Bíblico de la Florida. Secretario de Educación en los distritos de Nuevo México y Arizona.

Tuesday, June 16, 2026

UNA IGLESIA EN CRECIMIENTO


Filipenses 3:13-14; Hechos 2:41-47

Creo que el dicho es cierto: estamos avanzando, o nos quedamos inmóvil, o nos estamos quedándonos atrás. Esto es cierto para las iglesias. El problema es que es muy fácil caer en la autocomplacencia (sentirse satisfecho, cómodo, indiferente) y en la comodidad (el preludio de quedarse inmóvil). Pablo creía en seguir adelante. Es la única manera de evitar el estancamiento y el fracaso.

Como iglesia, debemos reflexionar sobre lo que se requiere para avanzar. Nunca debemos conformarnos con el pasado ni creer que lo que hacemos en el presente es todo lo que podemos o debemos hacer. Para lograr todo aquello que Dios nos dará la oportunidad de hacer, debemos estar listos para avanzar y enfrentar los desafíos del futuro.

Debemos asumir el desafío de evangelizar nuestra comunidad (Marcos 16:15-16). Muchas personas piensan que su comunidad no está abierta al evangelio. No es porque exista tanta oposición o animosidad hacia la iglesia que nadie quiera escuchar. ¡Principalmente, se debe a que la iglesia simplemente no hace el esfuerzo!

La compañía de Coca-Cola es tan conocida que uno puede ir a algunos de los lugares más remotos del mundo y allí encontrará botellas de Coca-Cola. Su lema es: “¡Piensa globalmente, pero actúa localmente!”. Quieren estar en todas partes, pero saben que para lograrlo deben atender cada localidad. La Iglesias necesita aprender esta lección.

El segundo capítulo del libro de los Hechos describe el sermón que predicó Pedro en el día de Pentecostés. También describe los resultados de ese sermón. El libro de los Hechos narra los efectos del impacto del Espíritu Santo sobre los creyentes. Este texto describe lo que ocurre cuando la iglesia vive en el poder del Espíritu Santo.

LA IGLESIA EN MARCHA:

Algunos términos que los pastores emplean al hablar o describir la situación de sus iglesias son: plateaudo  (estancamiento), salud de la iglesia y crecimiento de la iglesia. ¿Qué significan estos términos?

PLATEAUDO (Estancamiento)

Un plateaudo es un periodo relativamente plano o estable en la vida de una iglesia. La palabra misma denota una meseta o repisa; es decir, una superficie plana y nivelada. Una iglesia estancada muestra una línea plana en los gráficos históricos de crecimiento al examinar elementos estadísticos clave. Una iglesia se estanca cuando pierde el enfoque en extender y expandir el reino de Dios. Una iglesia estancada no se expande ni avanza en cuanto a alcanzar e integrar a nuevas personas; por consiguiente, el crecimiento cesa. Una iglesia estancada se encuentra en un periodo de inercia, con escaso avance en el ámbito del crecimiento.

SALUD DE LA IGLESIA

Hoy en día, muchas iglesias invierten tiempo, talento y energía en el crecimiento de la iglesia (ajustando programas, personal y políticas) cuando su verdadero problema es la salud de la iglesia (qué tan bien funciona su sistema). Mientras una iglesia crea que tiene un problema de crecimiento cuando en realidad tiene un problema de salud, se verá afectada por la frustración en el ministerio.

La cuestión clave para las iglesias hoy en día es la salud de la iglesia, no el crecimiento de la iglesia. Cuando las congregaciones están sanas, crecen tal como Dios desea. El crecimiento y la salud de la iglesia están interrelacionados. Solo los cuerpos sanos crecen bien, y solo las iglesias sanas crecen bien. Cabe esperar que una iglesia sana crezca; es una de las señales de buena salud.

Satanás trabaja para enfermar espiritualmente a nuestras iglesias. Debemos proteger la comunión y mantener la oración en el centro de todo lo que hacemos para derrotar al enemigo. Las iglesias actuales están implosionando, y por lo general no se debe a cuestiones teológicas profundas, sino a preferencias personales como el estilo de música, el color de la alfombra, etc.

La salud de la iglesia tiene que ver con los factores que determinan su funcionamiento. La existencia de crisis no tratadas ni resueltas afecta la disposición de la congregación para cambiar, por más que los líderes se esfuercen por avanzar.

Las iglesias con problemas de salud suelen padecer falta de confianza. Heridas no sanadas —tales como divisiones internas, sucesos vergonzosos o abusos por parte de líderes, predisponen a la congregación a desconfiar del pastor. La ansiedad entre los miembros dificulta que el pastor pueda acercarse a ellos. Sin confianza, la brecha entre líderes y miembros se amplía y el progreso de la iglesia se estanca.

Una salud deficiente se traduce en una congregacion débil. El ambiente carece de alegría; el amor y la unidad no están tan presentes como deberían. La iglesia experimenta pocas conversiones y los visitantes no permanecen en ella.

CRECIMIENTO DE LA IGLESIA

El crecimiento de la iglesia abarca aspectos como la visión de la congregación. La visión es aquello que la iglesia aspira a ser; es decir, lo que Dios ha puesto en el corazón del pastor respecto a lo que la iglesia debe llegar a ser en su comunidad. El crecimiento de la iglesia también se ocupa de su misión. La misión describe aquello que la iglesia se siente llamada a realizar en su entorno, en relación con el cumplimiento efectivo del mandato divino de “hacer discípulos” (Mateo 28:18-20).

El crecimiento de la iglesia no se produce mediante un programa, un plan o una estrategia. La mayor necesidad de la iglesia no es una comprensión más clara de su demografía, sino una comprensión más clara de su Dios. El crecimiento de la iglesia no es algo que nosotros hagamos o produzcamos en la iglesia. El crecimiento de la iglesia no es el resultado de ningún programa o plan. El crecimiento de la iglesia es el fruto de una relación correcta con Dios. Por definición, el crecimiento de la iglesia es una actividad sobrenatural y, por tanto, se logra mediante el poder del Espíritu Santo. Cuando Jesús fundó la iglesia, prometió que Él la edificaría. El crecimiento de la iglesia ocurre cuando la iglesia local cumple sobrenatural y fielmente la Gran Comisión en su contexto particular y con una visión para el mundo.

1. UNA IGLESIA EN CRECIMIENTO VIVE EN EL PODER DEL ESPIRITU

La respuesta al sermón de Pedro fue extraordinaria. Miles de personas creyeron y fueron bautizadas. Esos nuevos creyentes pasaron a formar parte de la comunidad cristiana en Jerusalén. Además, pasó a formar parte de los grupos pequeños que se reunían en las casas. Esto nos enseña que la Iglesia que vive en el poder del Espíritu crece porque Dios da el crecimiento.

2. UNA IGLESIA EN CRECIMIENTO ES UNA IGLESIA CON ESPIRIUALIDAD FERVIENTE (Hechos 1:14

El nivel de entusiasmo, entrega, motivación y pasión de una iglesia; activa o desactiva el crecimiento de la misma iglesia. La experiencia inspiradora determinara si un nuevo visitante se queda o no en la iglesia. El nivel de espiritualidad, determina el nivel de relación de la iglesia con Dios. Una iglesia que vive solo para cumplir ritos, disciplina y pasión; por lo regular esta en decrecimiento (Hechos 2:46).   

3. UNA IGLESIA EN CRECIMIENTO TIENE ESTRUCTURAS FUNCIONALES

     Lideres que entienden que las estructuras existen para hacer crecer la iglesia, mantienen “estructuras funcionales”. Las estructuras de una iglesia, debería ser modificable para permitir el crecimiento. Las estructuras deberán servir para ayudar a la iglesia, no son un fin en sí mismo.

4. UNA IGLESIA EN CRECIMIENTO ES UNA IGLESIA ORIENTADA A LA EVANGELIZACIÓN

     Mirar hacia adentro nunca equivale a crecer. Muchas iglesias adoptan una mentalidad contraria al crecimiento sin siquiera darse cuenta, al permitir que su enfoque principal pase a ser las necesidades de quienes ya forman parte de la congregación. Si bien esto es bueno, no generará crecimiento. La mentalidad de una iglesia en crecimiento se centra continuamente en llegar a las almas.

5. UNA IGLESIA EN CRECIMIENTO ES UNA IGLESIA AMISTOSA

Otra capacidad de crecimiento está relacionada con la capacidad que tenga una iglesia para amar. Una iglesia en crecimiento posee un coeficiente afectivo más alto que las iglesias en decrecimiento. Ni una campana evangelistica, programas especiales, nada de esto en tan poderoso como la koinonia entre los creyentes (Juan 13:35).

6. UNA IGLESIA EN CRECIMIENTO ESTA UNIDA (Hechos 4:32)

La característica distintiva de la Iglesia Primitiva fue en su unidad. Note todas las veces que este pasaje habla de la unidad en la Iglesia. Adoraban juntos, estudiaban juntos, comían juntos, compartían sus bienes materiales y hasta se sacrificaban por lograr el bienestar de los demás. Esto nos enseña que la Iglesia que está creciendo busca la unidad del cuerpo.

7. UNA IGLESIA EN CRECIMIENTO ES UNA CON LIDERAZGO CAPACITADOR (Marcos 4:26-29)

En la parábola de la semilla que crece, el sembrador es cualquier persona que difunde el evangelio. La parábola del sembrador describe cómo responden las personas a las enseñanzas de Jesús. La parábola de la semilla que crece explica que la responsabilidad del maestro es enseñar, es decir, esparcir la semilla. El maestro no puede obligar a las personas a aceptar el mensaje ni a permitir que este transforme sus vidas. Nuestra labor consiste en predicar la verdad; es obra del Espíritu Santo convertir esa verdad en crecimiento (1 Corintios 3:7). Este es un mensaje importante para cada miembro. Debemos mantenernos conectados con el Espíritu Santo para nuestro propio crecimiento y para asegurarnos de obedecer a Dios al compartir la verdad con los demás. Sin, embargo, no podemos forzar el crecimiento espiritual.

8. UNA IGLESIA EN CRECIMIENTO ES UNA IGLESIA QUE ESTA PREPARADA PARA RECIEVER VISITANTES

     ¿Qué imagen proyecta su iglesia? Ya sea que la gente observe el edificio, las actividades o la participación en la comunidad, todo ello forma parte de la imagen de su iglesia. Haz que tu iglesia tenga un aspecto cuidado y bien mantenido. No todas las iglesias pueden contar con instalaciones nuevas y modernas, pero todas pueden asegurarse de que estén limpias y bien mantenidas. Parte de dar la bienvenida a los invitados consiste en prepararse para recibirlos. Un visitante decide si volverá o no en los primeros cinco minutos después de llegar.

9. UNA IGLESIA EN CRECIMIENTO TIENE EVANGELISMO SEGÚN NECESIDADES

     La iglesia en crecimiento tiene programas de evangelismo según necesidades. Tienen grupos especializados en matrimonios, adicciones, crisis emocionales, asistencia social, etc. Es una iglesia que ha comprendido, que aunque todos debemos compartir el evangelio; no todos tienen el don de evangelistas, por ellos los estimulan a descubrir sus dones donde opera el don de Dios en ellos.

10.  UNA IGLESIA EN CRECIMIENTO COMPARTE LA MISIÓN DE DIOS

      Una buena declaración de misión de la iglesia se basa en la Gran Comisión y explica cómo su iglesia busca unirse a Dios en Su obra. Debe ser breve, fácil de recordar y reforzarse dentro de la iglesia. Lleve la iglesia a la comunidad. Muchas iglesias tienen una mentalidad de “ven por ello”, pero, a menos que se les invite específicamente, la mayoría de las personas que no asisten a ninguna iglesia no muestran interés en ella.  

LAS CARACTERÍSTICAS DE UNA IGLESIA EN CRECIMIENTO:

A. Funciona como un cuerpo: El crecimiento ocurre cuando cada parte cumple su función (Ef. 4:15-16).

B. Ama como una familia: Disposición a conocerse mutuamente y a pasar tiempos juntos.

C. Alaba como un templo: Ofreciéndonos a nosotros mismos como sacrificios vivos (Ro. 12:1-2).

D. Se somete como un reino: Una iglesia fuerte es aquella en la que los miembros se someten a Cristo como Rey (Col. 3:17).

E. Es pura como una novia: ¡Debemos mantener nuestra pureza y nuestro atavío!

La manera en que cada persona cumpla con su parte influirá en el crecimiento de la iglesia. Avanzar así al futuro involucra a cada miembro. En vista de que la iglesia se compone de personas, la iglesia se mueve sólo como se mueve la gente.

 

 

A GROWING CHURCH


Philippians 3:13-14; Acts 2:41-47

I believe the saying is true: we are either moving forward, standing still, or falling behind. This holds true for churches as well. The problem is that it is very easy to fall into complacency (feeling satisfied, comfortable, and indifferent) and into a state of ease, which is the prelude to stagnation. Paul believed in pressing forward; it is the only way to avoid stagnation and failure.

As a church, we must reflect on what is required to move forward. We must never settle for the past or believe that what we are doing in the present is all we can or should do. To accomplish everything God gives us the opportunity to do, we must be ready to move forward and face the challenges of the future.

We must take up the challenge of evangelizing our community (Mark 16:15-16). Many people think their community is not open to the Gospel. It is not because there is so much opposition or animosity toward the church that no one wants to listen; primarily, it is because the church simply does not make the effort!

The Coca-Cola Company is so well-known that you can go to some of the most remote places on earth and find bottles of Coca-Cola there. Their motto is: "Think globally, act locally!" They want to be everywhere, but they know that to achieve this, they must attend to each specific location. The church needs to learn this lesson.

The second chapter of the Book of Acts describes the sermon Peter preached on the Day of Pentecost. It also describes the results of that sermon. The Book of Acts chronicles the impact of the Holy Spirit on the believers. This text describes what happens when the church lives in the power of the Holy Spirit.

THE CHURCH MOVING FORWARD:

Some terms that pastors us when they are discussing or describing how their churches are doing are, plateau, church health and church growth. What is meant by these terms?

PLATEAUED

A plateau is a relatively level or stable period in the life of a church. The word itself denotes a ledge. A ledge is a flat level surface. A plateaued church shows a historic, flat line on growth graphs when examining key statistical elements.  A church plateaus when it loses its focus on extending and expanding God’s kingdom. A plateaued church is not extending and expanding in reaching and assimilating new people, therefore growth ceases.  A plateaued church is in a period of inertia where the church has little movement forward in the area of growth.

CHURCH HEALTH

Many churches today invest time, talent and energy in church growth (adjusting programs, personnel and policies) when their real problem is church health (how well your system functions). As long as a church thinks it has a church growth problem when it really has a church health problem, it will be plagued by ministry frustration.

The key issue for churches today is church health, not church growth. When congregations are healthy, they grow the way God intends. Church growth and church health are interrelated. Only healthy bodies grow well, and only healthy churches grow well. A healthy church can be expected to grow it is one of the signs of good health.

Satan is working to make our churches sick spiritually. We must guard the fellowship and keep prayer at the center of all we do in order to defeat the enemy. Churches today are imploding and it is usually not over deep theological issues but personal preferences like music style, carpet colors, etc.

Church health addresses factors that determine how the church functions. Where untreated crises have occurred and have not been resolved, will affect a congregation’s willingness to change no matter how hard leaders work to move forward.

Unhealthy churches struggle with a lack of trust. Unhealed wounds such as church splits, shameful events and abuse by leadership figures predispose a flock to be wary of the pastor.  Anxiety among the members makes it hard for the pastor to get close.  Without trust, the distance between leaders and members grows and a church’s progress stalls.

The effects of poor church health lead to a weak congregation.  There is not much joy in the atmosphere.  Love and unity are not as prevalent as they should be.  Few conversions mark the church’s experience.  Visitors don’t stay. 

CHURCH GROWTH

Church growth covers areas such as a church’s vision. Vision is what a church aspires to be. What God has laid on the heart of the pastor for the church to become in the community? Church growth also concerns a church’s mission. A church’s mission describes what they feel called to do in their community as it relates to the effective implementation of God’s commission to “make disciples” (Matt. 28:18-20).

Church growth is not produced by a program, plan, or marketing strategy. The church’s greatest need is not a clearer understanding of its demographics, but a clearer understanding of its God. Church growth is not something we do or produce in the church. Church growth is not the result of any program or plan. Church growth is the by-product of a right relationship with God. Church growth is by definition a supernatural activity and thus is accomplished through the power of the Holy Spirit. When Jesus founded the church He promised that He would build the church. Church growth occurs when the local church supernaturally and faithfully fulfills the Great Commission in its unique context and with a vision for the world.

1. A GROWING CHURCH LIVES IN THE POWER OF THE SPIRIT

     The response to Peter’s sermon was extraordinary. Thousands of people believed and were baptized. Those new believers became part of the Christian community in Jerusalem. Furthermore, they joined the small groups that met in homes. This teaches us that a church living in the power of the Spirit grows because God grants the growth.

2. A GROWING CHURCH IS A CHURCH WITH FERVENT SPIRITUALITY (Acts 1:14)

     A church's level of enthusiasm, commitment, motivation, and passion either fosters or hinders its growth. This determines whether or not a new visitor stays in church. The level of spirituality determines the level of the church's relationship with God. A church that lives merely to fulfill rituals, discipline, and passion is usually in decline (Acts 2:46).

3. A GROWING CHURCH HAS FUNCTIONAL STRUCTURES

     Leaders who understand that structures exist to grow the church maintain “functional structures.” Church structures should be adaptable to allow for growth. Structures should serve to help the church; they are not an end in themselves.

4. A GROWING CHURCH IS A CHURCH ORIENTED TO OUTREACH

     Ingrown never equals growing. Many churches establish an anti-growth mentality without even realizing it by allowing their predominant focus to become the needs of those already in the church. While this is good, it will not produce growth. The mentality of a growing church is continually one of reaching out to others.

5. A GROWING CHURCH IS A FRIENDLY CHURCH

     Another factor in growth is a church's capacity to love. A growing church possesses a higher affective impact than churches that are in decline. Neither an evangelistic campaign nor special programs, nothing is as powerful as the “koinonia” (fellowship) among believers (John 13:35).

6. A GROWING CHURCH IS UNITED (Acts 4:32)

     The distinguishing characteristic of the Early Church was its unity. Note how often this passage speaks of unity within the Church. They worshipped together, studied together, ate together, shared their material possessions, and even sacrificed for the well-being of others. This teaches us that a growing church seeks the unity of the body.

7. A GROWING CHURCH HAS EMPOWERING LEADERSHIP (Mark 4:26-29)

     In the parable of the growing seed, the sower is anyone who spreads the gospel. The parable of the sower describes how people respond to Jesus' teachings. The parable of the growing seed explains that the teacher's responsibility is to teach, that is, to scatter the seed. The teacher cannot force people to accept the message or allow it to transform their lives. Our task is to preach the truth; it is the Holy Spirit's work to turn that truth into growth (1 Corinthians 3:7). This is an important message for every member. We must stay connected to the Holy Spirit for our own growth and to ensure we obey God by sharing the truth with others. However, we cannot force spiritual growth.

8. A GROWING CHURCH IS PREPARED TO WELCOME VISITORS

     What does your church look like? Whether people are looking at your church building, church activities, community involvement etc., it’s all part of your church’s image. Make your building look loved and cared for. Not every church can have a new and modern facility, but every church can ensure that facilities are clean and well maintained. Part of welcoming guests is preparing for them. A visitor decides whether to return within the first five minutes of arriving.

9. A GROWING CHURCH HAS NEEDS-BASED EVANGELISM

     A growing church implements evangelism programs tailored to specific needs. It features specialized groups addressing areas such as marriage, addiction, emotional crises, social assistance, and more. It is a church that understands that, while everyone is called to share the Gospel, not everyone possesses the gift of evangelism; consequently, it encourages members to discover their own gifts and the areas where God’s gift operates within them. 

10. A GROWING CHURCH SHARES GOD'S MISSION

      A good church mission statement is based on the Great Commission and explains how your church attempts to join God in His work. It should be brief, easy to remember and reinforced in your church. Carry the church into the community. Many churches have a “come and get it” mindset, but unless specifically invited to the church, most unchurced people are not interested in it.

 THE CHARACTERISTICS OF A GROWING CHURCH:

A. Functions as a body: Growth occurs when every part fulfills its function (I Cor. 12:27; Eph. 4:15-16).

B. Loves like a family: A willingness to get to know one another and spend time together (I Th. 4:9-10, II Th. 1:3).

C. Worships as a temple: Offering ourselves as living sacrifices (I Cor. 3:16-17; Rom. 12:1-2).

D. Submits as a kingdom: A strong church is one in which members submit to Christ as King (Col. 1:13; Rev. 1:9)).

E. Is pure as a bride: We must maintain our purity and our adornment (II Cor. 11:1-2).

The way each person fulfills their part will influence the church's growth. Moving into the future in this manner involves every member. Since the church is composed of people, the church moves only as the people move.

Monday, June 8, 2026

¿POR QUÉ LAS ESCRITURAS NO DESCRIBEN NI EXPLICAN LOS VIRUS?

Dado el impacto del COVID-19, la gente ha mostrado una mayor curiosidad por la perspectiva de la Biblia sobre la salud y la enfermedad. Más allá de preguntarse por qué Dios permitiría algo como una pandemia mundial, algunos se cuestionan por qué las Escrituras no ofrecen más detalles sobre los gérmenes. Es decir: ¿por qué no nos dijo Dios, desde el principio, qué son exactamente las bacterias y los virus?

No es, en absoluto, una pregunta irrazonable. Una respuesta justa implica comprender cuál es el propósito de la Biblia y cómo debemos responder a ella. La Biblia tiene como objetivo explicar nuestra relación con Dios. La información que resulta irrelevante para dicha relación, aunque pueda ser útil en sí misma, simplemente no se corresponde con el propósito para el cual fueron concebidas las Escrituras. Además, abrumar a las personas con detalles que no pueden comprender y que jamás podrían verificar solo haría que las Escrituras resultaran menos accesibles. Y, independientemente de los datos que la Biblia nos revele, siempre habrá quienes deseen saber más.

La razón más importante por la que la Biblia no menciona los gérmenes es que no se trata de un libro de ciencia; es, ante todo, un tratado sobre nuestra relación con Dios. Solo existe un tipo de “verdad”; por consiguiente, lo que la Biblia afirma no entra en contradicción con el mundo natural. Sin embargo, añadir detalles sobre ciertos temas solo haría que la Biblia resultara más difícil de entender o excesivamente extensa. Las personas aceptaban o rechazaban a Dios, pecaban o servían, tanto antes como después de que llegáramos a comprender la naturaleza de los gérmenes. En última instancia, ese tipo de conocimiento carece de relevancia alguna en nuestra vida moral o espiritual.

Si la Biblia hubiera descrito las bacterias y los virus, a Moisés, por ejemplo, ¿qué habrían hecho los pueblos de la antigüedad con dicha información? Carecían de la infraestructura tecnológica necesaria para dar un uso práctico a ese conocimiento. En su lugar, Dios proporcionó a los israelitas procedimientos eficaces para el control de los gérmenes, sin necesidad de exponer cada detalle minucioso. Las instrucciones bíblicas relativas al saneamiento básico (Levítico 2:13; 7:17; 7:19; 13:2-6; 13:46; 15:2-13; Deuteronomio 23:12-13, entre otros) no solo son compatibles con la teoría moderna de los gérmenes, sino que, con frecuencia, se sitúan al mismo nivel que las mejores prácticas actuales en materia de higiene y saneamiento.

Un ejemplo de esto se encuentra en el capítulo 19 del libro de Números. En él se describe como impuros a aquellos que tocan un cadáver y se impone un proceso de lavado ritual. Lo crea o no, hasta mediados del siglo XIX, los médicos no solo ignoraban este concepto, sino que con frecuencia pasaban de realizar autopsias a cadáveres a operar a pacientes vivos ¡sin lavarse las manos! Una vez que esta práctica cambió, las tasas de mortalidad hospitalaria descendieron considerablemente. Además, los materiales descritos en Números 19 incluyen ingredientes como el hisopo, un antibacteriano natural, ceniza de lana, de textura abrasiva,  y cedro, un irritante que estimularía un enjuague repetitivo. Si visita un hospital hoy en día, verá a los médicos lavándose con jabón antibacteriano y abrasivo, utilizando grandes cantidades de agua.

La cuestión es que, si bien la Biblia no explicaba explícitamente los virus y las bacterias, proporcionaba a las personas reglas prácticas y comprensibles que reflejaban una comprensión científicamente moderna de los gérmenes. Hoy en día, los hospitales están repletos de carteles que no explican los gérmenes con todo lujo de detalles, pero sí indican la manera correcta de lavarse las manos. Quienquiera que haya redactado esos carteles comprende claramente los detalles subyacentes, aunque no los haya expuesto de forma explícita en ese mensaje en particular.

El propósito de la Biblia es ser accesible para personas de todas las épocas, culturas y experiencias. Incluir en ella algo irrelevante para su objetivo principal, y que nadie habría podido comprender hasta miles de años después,  habría resultado contraproducente. Peor aún: el ser humano tiene una tendencia natural a utilizar cualquier cosa que no comprende como pretexto para rechazar la Biblia. Hubo un momento en la historia en que la arqueología se convirtió en un tema predilecto de los escépticos, quienes señalaban numerosas narraciones bíblicas que, si bien no habían sido refutadas, tampoco habían sido confirmadas. Por supuesto, a medida que un descubrimiento tras otro confirmaba la exactitud de las Escrituras, esa táctica fue perdiendo fuerza. ¡Cuánta más munición habrían tenido los incrédulos si un concepto tan técnico como la teoría de los gérmenes hubiera tenido que esperar varios milenios para ser confirmado por la ciencia humana!

Por esas mismas razones, incluso si la Biblia hubiera descrito las bacterias y los virus, la humanidad seguiría quejándose de que se nos debería haber revelado aún más información. En el pasado, los biplanos y los fonógrafos se consideraban la vanguardia de la ciencia, ejemplos de una modernidad absoluta; sin embargo, hoy en día los percibimos como inventos anticuados y obsoletos. Si Dios le hubiera hablado a Moisés sobre los virus, los escépticos simplemente habrían cambiado las reglas del juego y se habrían quejado de que los gérmenes eran “noticias viejas”, argumentando que Dios debería haberle hablado a Moisés sobre el ADN, o la física de partículas, y así sucesivamente.

En última instancia, ese es el verdadero sentido tanto de la Biblia como de la manera en que nos acercamos a ella. El hecho de que Dios explique algo es, con frecuencia, una decisión que, por ahora, solo Él comprende. Una amplia experiencia demuestra que Sus razones son buenas razones. La Biblia se ocupa primordialmente de aquello que necesitamos saber de manera absoluta, en el ámbito más importante de nuestra vida: nuestra relación con Él. Sea interesante o no, útil o no, importante o no, todo lo demás no viene al caso.

WHY DOESN’T THE SCRIPTURES DESCRIBE OR EXPLAIN VIRUSES?


Given the impact of COVID-19, people have becoming more curious about the Bible's view of health and disease. Beyond wondering why God might allow something like a global pandemic, some wonder why Scripture doesn't provide more details about germs. That is, why didn't God tell us exactly what bacteria and viruses are, from the beginning?

It's not an unreasonable question, at all. A fair answer means understanding what the Bible is intended for, and how we respond to it. The Bible is meant to explain our relationship with God. Information irrelevant to that relationship, even if it's useful, is simply not the purpose for which the scriptures are meant. Further, bogging people down in details they can't understand and could never verify only makes Scripture less accessible. And, no matter what facts the Bible tells us, there are those who will always want more.

The most important reason the Bible doesn't mention germs is because it's not a science book, it's primarily a discussion of our relationship to God. There's only one kind of "truth", so what the Bible says doesn't contradict the natural world. But adding details on some subjects would only make the Bible harder to understand, or overly long. People were accepting and rejecting God, sinning and serving, both before and after we understood germs. That category of knowledge ultimately means nothing in our moral or spiritual lives.

If the Bible had described bacteria and viruses, to Moses for instance, what would ancient peoples have done with that information? They lacked technological structures to do anything useful with that knowledge. Instead, God gave the Israelites effective procedures for germ control, without laying out every minute detail. Biblical instructions for basic sanitation (
Leviticus 2:137:177:1913:2-613:4615:2-13Deuteronomy 23:12-13, etc.) are more than just compatible with modern germ theory, they're frequently on par with modern best practices for hygiene and sanitation.

One example is Numbers chapter 19. This describes those who touch a dead body as unclean, and imposes a ritual washing process. Believe it or not, until the mid-1800s, physicians not only ignored this concept, but they frequently went from autopsying dead bodies to operating on the living without washing their hands! Once this changed, hospital mortality rates dropped considerably. Further, the materials described in 
Numbers 19 include ingredients like hyssop, which is a natural anti-bacterial, wool ash, which is gritty, and cedar, an irritant that would encourage repetitive rinsing. Go into hospitals today, and you'll see doctors washing with gritty, antibacterial soap and lots of water.

The point is, while the Bible didn't explicitly explain viruses and bacteria, it gave people practical, understandable rules reflecting a scientifically modern understanding of germs. Today, hospitals are full of posters which don't explain germs in deep detail, but do explain the right way to wash your hands. Whoever wrote the posters clearly understands the details, even if they didn't lay them out in that particular message.

The Bible is meant to be accessible to people across history, culture, and experience. Adding something irrelevant to the main purpose, and which nobody could understand until thousands of years later, would have been counterproductive. Worse, people have a natural tendency to use anything they don't understand as an excuse to reject the Bible. At one point in history, archaeology was a favorite topic of skeptics who pointed to numerous stories in the Bible which had not been contradicted, but had also not been confirmed. Of course, as discovery after discovery confirmed the scriptures as accurate, that tactic faded away. How much more ammunition would there have been for non-belief if something as technical as germ theory had to wait several millennia to be confirmed through human science!

For the same reasons, even if the Bible did describe bacteria and viruses, humanity would still complain that we ought to have been told more.  At one time, biplanes and phonographs were considered cutting-edge, "modern" science. But today we see those as outdated and obsolete. If God had told Moses about viruses, skeptics would just move the goalposts and complained that germs were "old news", and God should have told Moses about DNA, or particle physics, and so on and so forth.

Ultimately, that's the real point of both the Bible and how we approach it. Whether God explains something is frequently a decision only He understands for now. Ample experience shows His reasons are good reasons. The Bible is primarily concerned with what we absolutely need to know, in the most important area of our life: our relationship with Him. Interesting or not, useful or not, important or not, everything else is beside the point.

Monday, May 11, 2026

¿QUÉ ES LA IGLESIA CELULAR?

Hechos 5:42

Si vamos a situar a los grupos celulares en el lugar que les corresponde dentro de la vida de la iglesia, debemos dejar de tratarlos como un “truco”, una característica opcional o una “solución rápida” para la asistencia menguante. Es importante que tengamos una visión bíblica del grupo celular. Debemos reconocer que el propósito principal de un grupo celular es desarrollar “Comunidades”.

Dado que la comunidad puede manifestarse de manera más plena en grupos pequeños, un grupo celular que no supera las 15 personas reviste una importancia fundamental. Los elementos esenciales de la comunidad incluyen los compromisos interpersonales y el sentido de pertenencia. La comunidad se hace realidad cuando existe una vida compartida, lo cual permite que se desarrollen metas y compromisos comunes entre todos sus miembros. El significado del término “comunidad” alude a un grupo de individuos que han aprendido a comunicarse honestamente entre sí y que han desarrollado un compromiso significativo de “alegrarse juntos, llorar juntos”, y de “deleitarse unos en otros, haciendo nuestras las circunstancias de los demás”.

OIKOS:

Para comprender plenamente la importancia de los grupos celulares, debemos considerar la palabra “oikos”, un término griego que describe el bloque de construcción básico de la sociedad. Aparece a lo largo del Nuevo Testamento y hace referencia a nuestra comunidad personal. Se traduce al español como “casa” o “familia”. Por ejemplo, en Hechos 16:31, Pablo y Silas la utilizaron al decir: “Crean en el Señor Jesús y serán salvos... ustedes y su familia”. Jesús empleó esta misma palabra en Juan 14:2: “En la casa de mi Padre hay muchas moradas”. En Hechos 5:42 leemos que la iglesia primitiva iba de casa en casa. En Hechos 8:3, cuando Saulo quiso destruir la iglesia, sabía dónde encontrar al pueblo de Dios. Se nos relata: “Yendo de casa en casa, arrastraba a hombres y mujeres y los metía en la cárcel”.

La penetración en los “oikoi” constituye el modelo de ministerio del primer siglo. Con frecuencia se registran conversiones que incorporan a todo un “oikos*” al Reino. En Hechos 16, tanto Lidia como el carcelero se convierten junto con los miembros de su “oikos*”. Los “oikoi” en los que cada uno de nosotros vive no son grandes. Puede que conozcamos a varias docenas de personas, pero el tiempo de calidad que pasamos con los demás es extremadamente limitado; y solo de aquellos a quienes dedicamos tiempo de calidad se puede decir que forman parte de nuestro “oikos”, nuestra comunidad personal.

Normalmente, cada persona tiene entre veinte y treinta individuos en su “oikos”. Por lo general, estos son la familia, los parientes y los amigos. Se ha observado que, cuanto más tiempo lleva una persona en el Señor, es común encontrar que no hay incrédulos en su “oikos” principal. A menos que trabaje en el ámbito secular, su “oikos” está compuesto exclusivamente por personas de la iglesia.

Debemos reconocer que el propósito primordial de un grupo celular es desarrollar una “comunidad”. Dado que la comunidad se manifiesta de manera más plena en grupos pequeños, el grupo celular compuesto por unas 15 personas adquiere una importancia fundamental. Así como la familia extensa constituye el “oikos” de la sociedad, el grupo celular representa la familia extensa el bloque constructivo básico del pueblo de Dios. Una gran congregación de cristianos (de más de 15 personas) no puede proporcionar los ingredientes esenciales que requiere la comunidad.

Tampoco surgirá una verdadera comunidad si un grupo pequeño se reúne cada quince días, una vez al mes o incluso solo una vez a la semana. Si bien el grupo celular típico reserva un momento especial para reunirse semanalmente, existe un fuerte vínculo entre sus miembros, quienes a menudo pasan tiempo junto entre las reuniones formales. Las parejas pueden compartir una velada, las mujeres pueden ir de compras juntas y sus hijos pueden pasar tiempo entre sí. Son una familia.

LA COMUNIDAD EN EL CUERPO DE CRISTO: (Hechos 2:41-47)

Después dl día de Pentecostés, la vida de los grupos pequeños se estructuró adoptando la forma de vida de una “iglesia celular”. Nadie tuvo que organizarla, redactar un manual ni siquiera crear un sistema; el modelo fue adoptado por todos y, en el transcurso de 24 horas, estaba en pleno apogeo. No había necesidad de elegir, seleccionar ni ordenar a nadie. Sus prioridades eran escuchar a los apóstoles enseñar en el templo, compartir la comunión, partir el pan (la Cena del Ágape) y orar, yendo de casa en casa (Hechos 5:42). Nunca dejaron de proclamar a Jesús como el Cristo, y sus reuniones siempre estaban abiertas a todo el mundo. Su amor mutuo era intenso. ¡Solo podemos imaginar el impacto que este testimonio tuvo en los no creyentes! La suya no era una reunión semanal a la que asistir; era la vida de una familia espiritual, y los involucraba en la vida de los demás a diario.

NO ES NECESARIO SER UN ERUDITO BÍBLICO:

Muchas de las personas que ahora son líderes y colaboradores de células solían pensar que no tenían lo necesario para liderar o trabajar en un grupo celular. Algunas de las excusas que daban eran: “No tengo el don de la evangelización”. “No tengo el talento”. “Soy demasiado tímido”. Estoy seguro de que algunos de ustedes han expresado estas y otras excusas para no participar en el ministerio de células. Tales afirmaciones presuponen que se requiere cierto tipo de don, personalidad, género, estatus social o nivel educativo para liderar o trabajar en una célula.

En un ministerio de células, cualquier laico puede liderar o trabajar con éxito en un grupo celular. Cualquier laico puede liderar y hacer crecer un grupo celular con éxito. Los dones espirituales son importantes, pero no se necesita ningún don en particular para liderar o trabajar en un grupo celular exitoso. Lo que haces como líder o trabajador importa más que tus dones.

Los líderes y trabajadores de células exitosos aprovechan la variedad de dones dentro de la célula. Recuerda que el ministerio en equipo es muy valorado en el grupo celular. Quizás una persona del equipo tenga el don de la enseñanza, otra el de la misericordia y otra el de liderazgo. Todos estos dones ayudan al grupo a crecer. Los grupos celulares más exitosos involucran a todo el grupo, pescando en red como grupo en lugar de pescar con anzuelo individualmente.

Los líderes de células eficaces sobresalen en movilizar al grupo para trabajar juntos hacia la multiplicación de la célula. Alguien con el don de ayudar recibirá a los nuevos miembros y les llevará refrigerios. Quien tenga el don de la misericordia visitará a los miembros de la célula o a los recién llegados. Quienes tengan el don de enseñar trabajarán con la lección de la célula. Todos son importantes, y todos participan y contribuyen al éxito del grupo.

PERSONALIDAD:

Los potenciales líderes y colaboradores de células que se consideran tímidos a menudo dicen que les falta la capacidad o el carisma para liderar o hacer crecer un grupo celular. Pero con la capacitación adecuada, pueden liderar y multiplicar un grupo celular con éxito. ¡Puedes tener éxito tal como eres! Dios usa a los extrovertidos, a los tímidos, a los tranquilos, a los ansiosos y a todos los demás tipos de personalidad. Sé tú mismo. No se trata tanto de quién eres, sino de lo que haces como colaborador o líder de célula.

La edad no es un factor determinante en el trabajo o el liderazgo de células. La experiencia demuestra que los colaboradores y líderes de células con menor nivel educativo multiplican los grupos de forma más constante y frecuente. Dios puede y usará a cualquiera que esté dispuesto a trabajar. El éxito en la multiplicación de células no reside solo en unos pocos. La experiencia de muchos líderes de células demuestra que la edad, la personalidad y los dones tienen poco que ver con la efectividad como líder de célula. El crecimiento de un grupo celular depende de principios básicos que cualquiera puede poner en práctica.

CÓMO HACER CRECER TU GRUPO CELULAR:

Para que un grupo celular tenga éxito, enfócate en fomentar la comunidad y el crecimiento espiritual. Liderar y hacer crecer un grupo celular no es tan complicado como parece. A muchos líderes de grupos celulares les resulta difícil hacer crecer y multiplicar sus grupos, pero liderar y multiplicar un grupo celular es una habilidad. Si tienes un plan y lo sigues con constancia cada semana, sin duda lo lograrás. Cualquier persona puede aprender estas habilidades para el crecimiento y la multiplicación de grupos celulares. La diferencia radica en lo que se hace cada semana. El verdadero propósito de un grupo celular es crecer y multiplicarse. Si un grupo celular tiene cualquier otro propósito principal aparte de este, entonces el éxito será muy escaso.

Cree un ambiente de bienvenida

Asegúrese de que el grupo celular resulte atractivo para los recién llegados. Esto implica mantener un ambiente amigable y ofrecer mensajes sencillos pero impactantes que resuenen en los participantes.

Reuniones estructuradas

Implemente un plan de reunión claro que incluya oración, diálogo y comunión. Un formato paso a paso puede ayudar a mantener el enfoque y la participación activa.

Fomente la participación

Involucre a todos los miembros en las conversaciones y actividades. Esto no solo fortalece los vínculos, sino que también estimula la inversión personal de cada uno en el grupo.

BENEFICIOS DE LOS GRUPOS CELULARES:

1. Las personas hablan más en grupos pequeños

Un beneficio clave de los grupos pequeños es que las personas son más propensas a participar en las conversaciones que en una clase numerosa. Al haber menos personas, existe una mayor oportunidad para hablar y menos espacio para pasar desapercibido.

2. Los miembros del grupo se dan cuenta de que otros tienen problemas similares

A menudo, las personas piensan que hay algo singularmente incorrecto en ellas mismas. Cuando escuchan que otros miembros de su grupo pequeño enfrentan luchas similares, se sienten aliviados y animados.

3. Las personas utilizan sus dones y talentos para ayudarse mutuamente

Dios no espera que sea el líder quien realice toda la labor ministerial. Él ha otorgado a cada miembro del grupo talentos para animarse, enseñarse y desafiarse unos a otros. Los grupos pequeños ofrecen el escenario perfecto para que las personas se brinden ayuda recíproca.

4. Los miembros del grupo pequeño se animan mutuamente

Los miembros se fortalecen unos a otros. En su carta a los Romanos, Pablo enseñó que, al observar la fe en otro creyente, nuestra propia fe se ve fortalecida.

5. Los miembros del grupo pequeño se animan mutuamente a crecer

Independientemente del enfoque del grupo, con el paso del tiempo es probable que las personas compartan reflexiones personales y testimonios. Cuando las personas comparten, los demás miembros del grupo descubren nuevas formas de acercarse a Dios y nuevos pasos que pueden dar junto a los demás. Cambiar es difícil. No hay nada comparable a recibir una palabra de aliento cuando uno se siente desesperanzado o desanimado. Uno de los beneficios de los grupos pequeños es que sus miembros se brindan apoyo mutuo, tanto durante las reuniones como fuera de ellas.

6. Los miembros oran los unos por los otros

Dios honra y responde la oración. Cuando las personas se conectan emocionalmente, están más dispuestas a orar las unas por las otras. A menudo, los miembros del grupo intercambian peticiones de oración o se convierten en compañeros de oración.

7. Es más probable que las personas pongan en práctica lo que aprenden

Por todas las razones anteriores, es más probable que los miembros de un grupo pequeño apliquen lo que aprenden.

8. Los miembros del grupo pueden ayudarse mutuamente en los momentos difíciles

A menudo, las personas se sienten aisladas, solas o abandonadas cuando enfrentan problemas graves de salud, emocionales o financieros. Los miembros de un grupo pequeño pueden proporcionar una “red de seguridad”, apoyándose mutuamente en los momentos difíciles.

9. Las amistades nacen en los grupos pequeños

Muchas personas carecen de amigos cercanos. Cuando las personas se reúnen en un grupo pequeño, se forman amistades estrechas que, a menudo, perduran mucho después de que el grupo termina. Para muchas personas, este es el mayor beneficio de los grupos pequeños.

LAS PREGUNTAS FOMENTAN LAS DISCUSIONES EN GRUPO:

¿Alguna vez se ha sentido perdido al intentar iniciar una discusión en grupo? No hay nada más frustrante para un líder de grupo que ver que el grupo guarda silencio y deja que sea el líder quien hable todo el tiempo. El éxito de una reunión de grupo depende de la capacidad del líder para generar buenas discusiones. Cuanto más activamente participen las personas en la conversación, mayor impacto tendrá esta en sus vidas.

Algo que un líder puede hacer para fomentar las discusiones es formular preguntas abiertas. En los Evangelios, vemos que las palabras de Jesús estaban diseñadas para llevar a las personas a pensar y a examinar sus propios corazones mediante la formulación de preguntas. Nosotros podemos hacer lo mismo. Una forma clave de lograr que los miembros del grupo participen en las discusiones es formular preguntas “abiertas”, es decir, aquellas que no pueden responderse con una sola palabra (como sí o no).

PREGUNTAS PARA INICIAR DISCUSIONES:

1. “¿Cuál de los puntos que acabamos de tratar se aplica más a su caso? ¿Por qué?”

2. “¿Qué opina usted al respecto?”

“¿Cómo le afecta esta lección?”

“¿Qué aprendió de esta lección?”

“¿En cuál de estos puntos necesita trabajar?”

“¿Qué punto de esta lección le impactó más?”

“¿Cuál fue su parte favorita de esta lección? ¿Por qué?”

 

 

WHAT IS THE CELL CHURCH

Acts 5:42

If we are going to put the cell groups in their proper place in the life of the church, we must stop treating them as a “gimmick,” an optional feature, or a “quick fix” for sagging attendance. It is important for us to have a biblical view of the cell group. We must recognize that the primary purpose of a cell group is to develop “Communities.”

Because community can occur most completely in small groups, a cell group, numbering less than 15 people, is all important. Essential elements of community include interpersonal commitments and a sense of belonging. Community takes place when there is a shared life, allowing common goals and commitments to develop between all of its members. The meaning of the term “Community” refers to a group of individuals who have learned how to communicate honestly with each other and who have developed some significant commitment to “rejoice together, mourn together,” and to “delight in each other, make others’ conditions our own.”

OIKOS:

To fully understand the importance of the cell groups, we must consider the word “oikos”, a Greek term that describes the basic building block of society. It appears throughout the New Testament and refers to our personal community. It is translated into English as house or household. For example, in Acts 16:31, Paul and Silas used it when they said, “Believe in the Lord Jesus, and you will be saved...you and your household.” Jesus used this same word in John 14:2 “In my Father’s house are many mansions.” In Acts 5:42 we read that the early church went from house to house. In Acts 8:3, when Saul wanted to destroy the church, he knew where to find the people of God. We are told, “Going from house to house, he dragged off men and women and put them in prison.”

The penetration of oikoses is the pattern for ministry in the first century. Conversions are frequently recorded as sweeping an entire oikos into the Kingdom. In Acts 16, both Lydia and the jailer are converted along with the members of their oikos. The oikoses each of us lives within are not large. We may know several dozen people, but quality time spent with others is extremely limited, and only those to whom we devote quality time can be said to be a part of our oikos, our personal community.

Every person normally has about twenty or thirty people in his oikos. They are typically the family, relatives, and friends. It has be found that the more time a person is in the Lord it is common to find that there are no unbelievers in his primary oikos. Unless he is employed in the secular world, His oikos is filled only with church people.

We must recognize that the primary purpose of a cell group is to develop “Community.” Because community can occur most completely in small groups, a cell group, numbering of 15 people, is all important. As the extended family is the “oikos” of society, so the cell group is the extended family, the basic building block, of the people of God. A large group gathering of Christians (more than 15 persons) cannot provide the essential ingredients required for community.

Nor will community develop if a small group meets bi-weekly or monthly, or even just once a week. While the typical cell group will have a special time to be together weekly, there is a strong bond between the members who often spend time with one another between meetings. Couples may share an evening, ladies may go shopping, and their children may spend time together. They are family.

COMMUNITY IN THE BODY OF CHRIST: (Acts 2:41-47)

After the Day of Pentecost, the life of the small group became structured as cell church life. No one had to organize it, write a handbook, or even create a system. The pattern was adopted by all, and within 24 hours it was in full bloom. There was no need to elect anyone, select anyone, or ordain anyone. Their priorities were to hear the apostles teach in the temple courts, and to fellowship, break bread (the Agape Feast), and pray, moving from house to house (Acts 5:42). They never stopped proclaiming Jesus as the Christ, and their meetings were always open to anyone. Their love for each other was intense. We can only imagine the impact this witness had upon unbelievers! Theirs was not a weekly meeting to be attended; it was the life of a spiritual family, and involved them in each other’s lives on a day to day basis.

YOU DON’T HAVE TO BE A BIBLE SCHOLAR:

Many of the people who are now cell leaders and cell workers use to think that they didn’t have what it took to lead or work in a cell group. Some of the excuses that some gave were: “I don’t have the gift of evangelism.” “I don’t have the talent.” “I’m too shy.” I’m sure some of you have expressed these and other excuses for not taking part in the cell Ministry. Such statements assume that a certain type of giftedness, personality, gender, social status, or education level is necessary to lead or work in a cell.

In a cell ministry every lay person can successfully lead or work in a cell group. Any lay person can successfully lead and grow a cell group. Spiritual gifts are important, but no particular gift is necessary to lead or work in a successful cell group. What you do as a leader or worker matters more than your giftedness.

Successful cell leaders and workers take advantage of the variety of gifts within the cell. Remember that team ministry is highly valued in the cell group. Perhaps one person on the team possesses the gift of teaching, another may have the gift of mercy, and still another leadership. All of these gifts help the group to grow. The most successful cell groups involve the whole group, net fishing as a group rather than hook fishing as individuals.

Effective cell leaders excel in mobilizing the group to work together toward cell multiplication. Someone with the gift of helps will pick up new people and bring refreshments. The person with the gift of mercy will visit cell members or newcomers. Those with the gift of teaching work with the cell lesson. All are important, and everyone is involved and contributes to the group’s success.

PERSONALITY:

Potential cell leaders and workers who conceder themselves as a shy person often say they lack the ability or charisma to lead or grow a cell group. But with proper training they can successfully lead and multiply a cell group.  You can be successful just as you are! God uses the bubbly, the shy, the relaxed, the anxious, and all of the other personality types! Be yourself. It’s not a matter of who you are as much as what you do as a cell worker or leader.

A person’s age in not a factor in cell work or leadership. Experience show that that less-educated cell workers and leaders multiply more consistently and more often! God can and will use anyone who is willing to work. The success for cell multiplication doesn’t reside with just a few. The experience of many cell workers show that age, personality, and gifting have little to do with effectiveness as a cell worker or cell leader. Cell group growth depends on simple basics that anyone can put into practice.

 HOW to grow your cell group:

To grow a successful cell group, focus on fostering community and spiritual growth. Leading and growing a cell group is not rocket science even though it looks like it. It’s difficult for many cell group leaders to grow and multiply their groups, but leading and multiplying a cell group is a skill. If you have a plan and follow it consistently every week, you are bound to make that happen. Every person can learn these skills of growing and multiplying their cell groups. The difference is in what you do every week. The real purpose for a cell group is

to grow and multiply. If a cell group has any other main purpose apart from this, then there will be very little success.

Create a welcoming environment

Ensure that the cell group is inviting for newcomers. This includes having a friendly atmosphere and simple, impactful messages that resonate with participants.

Structured meetings

Implement a clear meeting plan that includes prayer, discussion, and fellowship. A step-by-step format can help maintain focus and engagement.

Encourage participation

Involve all members in discussions and activities. This not only builds connection but also encourages personal investment in the group.

BENEFITS OF CELL GROUPS:

1. People talk more in small groups

A key benefit of small groups is that people are more likely to participate in discussions than in a large class. Since there are fewer people, there is more opportunity to talk and less room to hide.

2. Group members realize that others have similar problems

People often think there is something uniquely wrong with them. When they hear that others in their small group have similar struggles, they feel relieved and encouraged.

3. People use their gifts and talents to help one another

God doesn’t expect the leader to do all the ministering. He has given each member of the group talents to encourage, teach, and challenge one another. Small groups provide the perfect setting for people to help one to another.

4. Small group members encourage each other

The members strengthen each other. In his letter to the Romans, Paul taught that when we see the faith in another believer, it encourages us in our own faith.

5. Small group members encourage each other to grow

Regardless of a group’s focus, after a while people are likely to share personal insights and testimonies. When people share, other group members see new ways they can draw closer to God and new steps they can take with others. Changing is hard. There is nothing like a word of encouragement when someone feels hopeless or discouraged. One benefit of small groups is that group members support one another, both during meetings and outside them.

6. Members pray for one another

God honors and answers prayer! When people become connected emotionally, they are more open to praying for one another. Often, group members exchange prayer requests or become prayer partners.

7. People are more likely to practice what they learn

For all the previous reasons, members of a small group are more likely to apply what they learn.

8. Group members can help each other in hard times

People often feel isolated, alone or abandoned when facing grave health, emotional or financial problems. Small group members can provide a “safety net,” supporting one another in hard times.

9. Friendships start in small groups

Many people lack close friends. When people get together in a small group close friendships form and often remain long after the group ends. For many people, this is the greatest benefit of small groups.

QUESTIONS PROMPT GROUP DISCUSSIONS:

 Do you ever feel at a loss when trying to get a group discussion going? There’s nothing much more frustrating for a group leader than when a group falls silent and lets the leader do all the talking. The success of a group meeting depends on the ability of the leader to get good discussions going. The more actively people are involved in talking the more impact it will have on their lives.

One thing a leader can do to promote discussions is to ask open-end questions. In the gospels, we see that Jesus’ words were designed to get people to think and to evaluate their own hearts by asking questions. We can do the same thing. A key way to get group members involved in discussions is to ask “open-ended” questions, ones that cannot be answered by one word (such as “yes” or “no”).

 QUESTIONS TO START DISCUSSIONS:

1. “Which of the points we just discussed most applies to you? Why?”

2. “What do you think about that?”

“How does this lesson affect you?”

“What did you learn from this lesson?”

 “Which of these points do you need to work on?”

 “Which point of this lesson spoke to you the most?”

 “What was your favorite part about this lesson? Why?”