Dr MARTIN VASQUEZ

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Mesa, Arizona, United States
EDUCATION: Holt High School, Holt Mich., Lansing Community College, Southwestern Theological Seminary, National Apostolic Bible College. MINISTERIAL EXPERIENCE: 51 years of pastoral experience, 11 churches in Arizona, New Mexico and Florida. Missionary work in Costa Rica. Bishop of the Districts of New Mexico and Florida for the Apostolic Assembly. Taught at the Apostolic Bible College of Florida and the Apostolic Bible College of Arizona. Served as President of the Florida Apostolic Bible College. Served as Secretary of Education in Arizona and New Mexico. EDUCACIÓN: Holt High School, Holt Michigan, Lansing Community College, Seminario Teológico Southwestern, Colegio Bíblico Nacional. EXPERIENCIA MINISTERIAL: 51 años de experiencia pastoral, 11 iglesias en los estados de Arizona, Nuevo México y la Florida. Trabajo misionera en Costa Rica. Obispo de la Asamblea Apostólica en los distritos de Nuevo México y La Florida. He enseñado en el Colegio Bíblico Apostólico de la Florida y el Colegio Bíblico Apostólico de Arizona. Presidente del Colegio Bíblico de la Florida. Secretario de Educación en los distritos de Nuevo México y Arizona.

Monday, January 21, 2019

MATANDO AL HOMBRE VIEJO


“Haced morir, pues, lo terrenal en vosotros: fornicación, impureza, pasiones desordenadas, malos deseos y avaricia, que es idolatría; cosas por las cuales la ira de Dios viene sobre los hijos de desobediencia, en las cuales vosotros también anduvisteis en otro tiempo cuando vivíais en ellas. Pero ahora dejad también vosotros todas estas cosas: ira, enojo, malicia, blasfemia, palabras deshonestas de vuestra boca. No mintáis los unos a los otros, habiéndoos despojado del viejo hombre con sus hechos, y revestido del nuevo, el cual conforme a la imagen del que lo creó se va renovando hasta el conocimiento pleno.” (Colosenses 3:5-10)

Cuando fuimos salvos nuestro “hombre viejo” fue sepultado en el bautismo, y Dios nos resucitó para andar en vida nueva; “Porque somos sepultados juntamente con él para muerte por el bautismo, a fin de que como Cristo resucitó de los muertos por la gloria del Padre, así también nosotros andemos en vida nueva” (Romanos 6:4). Esta novedad de vida es exponencialmente mejor que la vida en nuestros viejos hábitos pecaminosos. Sin embargo, muchos no experimentan la nueva vida que Jesús compró para nosotros. Ellos descubren que es fácil volver a caer en sus viejas costumbres, y su novedad de vida parece estar constreñida por el viejo hombre. Son salvos, aún se conforman con un “cristianismo mundano,” que lo hace difícil distinguir sus vidas de aquellos del mundo.

No era la intención de Dios que viviéramos de esa manera. Viviendo una vida transformada es posible y usted puede llegar a ser como Cristo. La novedad de vida comienza con la muerte del viejo hombre, repetidamente y fielmente. Usted no tiene que pelear esta batalla solo. Dios, en su maravillosa gracia, prometió ayudarle por medio de Su Espíritu; “Y si el Espíritu de aquel que levantó de los muertos a Jesús mora en vosotros, el que levantó de los muertos a Cristo Jesús vivificará también vuestros cuerpos mortales por su Espíritu que mora en vosotros… porque si vivís conforme a la carne, moriréis; mas si por el Espíritu hacéis morir las obras de la carne, viviréis” (Romanos 8:11,13). Él no lo hará para usted, pero Él le acompañará cuando usted toma un paso de obediencia.

Hay muchas acciones que usted puede realizar para matar al hombre viejo y revestirse del hombre nuevo. Pida a Dios la ayuda y la fuerza para hacer las decisiones correctas. Ríndase y comprométase a Él diariamente, Ármate con la verdad de la Palabra de Dios para ayudarle a discernir las mentiras del pecado.

Concentre su mente en cosas celestiales; “Si, pues, habéis resucitado con Cristo, buscad las cosas de arriba, donde está Cristo sentado a la diestra de Dios. Poned la mira en las cosas de arriba, no en las de la tierra. Porque habéis muerto, y vuestra vida está escondida con Cristo en Dios. Cuando Cristo, vuestra vida, se manifieste, entonces vosotros también seréis manifestados con él en gloria” (Colosenses 3:1-4). Cuando somos capaces de forzar nuestras mentes de las cosas carnales y concentrar en Jesucristo, privamos de comida al viejo hombre de los malos pensamientos que necesita para revivir. Los pensamientos divinos guardan al viejo hombre en la tumba.

Estas habilidades tomarán tiempo para dominar. ¡Usted puede tropezar cuando usted los practica, pero si usted se levanta y sigue fielmente, usted tendrá la victoria! Recuerde que las misericordias de Dios son nuevas cada mañana; “Por la misericordia de Jehová no hemos sido consumidos, porque nunca decayeron sus misericordias. Nuevas son cada mañana; grande es tu fidelidad” (Lamentaciones 3:22-23). La luz del amor de Cristo comenzará a brillar más brillante a través de usted a aquellos que le rodean cuando usted da muerte al viejo hombre. Usted comenzará a experimentar las riquezas de la nueva vida en Jesús.


KILLING THE OLD SELF


“Therefore put to death your members which are on the earth: fornication, uncleanness, passion, evil desire, and covetousness, which is idolatry. Because of these things the wrath of God is coming upon the sons of disobedience, in which you yourselves once walked when you lived in them. But now you yourselves are to put off all these: anger, wrath, malice, blasphemy, filthy language out of your mouth. Do not lie to one another, since you have put off the old man with his deeds, and have put on the new man who is renewed in knowledge according to the image of Him who created him.” (Colossians 3:5-10)

When we were saved our “old self” was buried in baptism, and God resurrected us to live in newness of life; “Therefore we were buried with Him through baptism into death, that just as Christ was raised from the dead by the glory of the Father, even so we also should walk in newness of life” (Romans 6:4). This newness of life is exponentially better than life in our old sinful habits. Yet many fail to experience the new life Jesus bought for us. They find that their old ways are easy to fall back into, and their newness of life seems to be choked out by their old self. They are saved, yet settle for “worldly Christianity,” which makes it hard to distinguish our lives from those of the world.

God did not intend for us to live this way. Living a transformed life is possible and you can become like Jesus. The newness of life starts with killing the old self, repeatedly and faithfully. You do not have to fight this battle on your own. God, in his wonderful grace, promised to help you through His Spirit; “But if the Spirit of Him who raised Jesus from the dead dwells in you, He who raised Christ from the dead will also give life to your mortal bodies through His Spirit who dwells in you… For if you live according to the flesh you will die; but if by the Spirit you put to death the deeds of the body, you will live” (Romans 8:11, 13). He will not do it for you, but He will join you when you step out in obedience.

There are many actions you can take to kill the old self and put on the new self. Ask God for help and strength to make the right choices. Surrender and commit yourself to Him daily, Arm yourself with the truth from the Word of God to help you discern sin’s lies.

Set your mind on heavenly things; “If then you were raised with Christ, seek those things which are above, where Christ is, sitting at the right hand of God. Set your mind on things above, not on things on the earth. For you died, and your life is hidden with Christ in God. When Christ who is our life appears, then you also will appear with Him in glory” (Colossians 3:1-4). When we are able to force our mind off the carnal things and on to Jesus Christ, we starve the old self of the evil thoughts it needs to revive. Heavenly thoughts keep the old self in the grave.


These skills will take time to master. You may stumble as you practice them, but if you keep getting back up faithfully, you will have victory! Remember that God’s mercies are new every morning; “Through the LORD’s mercies we are not consumed, because His compassions fail not. They are new every morning; Great is Your faithfulness” (Lamentations 3:22-23). The light of Christ’s love will begin to shine brighter and brighter through you to those around you as you put the old self to death. You’ll begin to experience the riches of the new life in Jesus.

Monday, January 7, 2019

¿QUE ES LO QUE DIOS ESPERA DE NOSOTROS?


“Acercándose uno de los escribas, que los había oído disputar, y sabía que les había respondido bien, le preguntó: ¿Cuál es el primer mandamiento de todos? Jesús le respondió: El primer mandamiento de todos es: Oye, Israel; el Señor nuestro Dios, el Señor uno es. Y amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con toda tu mente y con todas tus fuerzas. Este es el principal mandamiento. Y el segundo es semejante: Amarás a tu prójimo como a ti mismo. No hay otro mandamiento mayor que éstos. Entonces el escriba le dijo: Bien, Maestro, verdad has dicho, que uno es Dios, y no hay otro fuera de él; y el amarle con todo el corazón, con todo el entendimiento, con toda el alma, y con todas las fuerzas, y amar al prójimo como a uno mismo, es más que todos los holocaustos y sacrificios. Jesús entonces, viendo que había respondido sabiamente, le dijo: No estás lejos del reino de Dios.” (Marcos 12:28-34)

Es en el área de lo que Dios espera de nosotros que habido uno de los más grandes áreas de diferencias de opinión entre varias perspectivas religiosas a través de los tiempos. Antes que el Judaísmo llego a ser prominente, la mayoría de las religiones en el mundo antiguo no proclamaron lo que los dioses tuvieron expectativas morales de la gente. La expectativa principal era que la gente les pagaría homenaje con sacrificios. En el caso de los dioses Griegos muchos de ellos se comportaban de maneras que aun ellos estaban lejos de la moral, aun teniendo amoríos sexuales con mortales. Ellos también frecuentemente se ocupaban en actos de decepción el uno contra el otro. Los dioses egipcios mostraron características similares. Las diosas Cananitas de fertilidad eran adoradas por allegarse a las prostitutas de culto y tener sexo con ellas. Era en este contexto que el Judaísmo proclamo un Dios quien exigía fidelidad, honestidad y integridad sexual. ¡Esto era una manera radical de pensar para este tiempo!

LOS DIFERENTES PUNTOS DE VISTA DE HOY

Esta diferencia persiste hoy. Algunos pensamientos de la Edad Nueva nos volvería a estas perspectivas primitivas donde Dios es visto como demandando poco de la gente éticamente. Muchos de la fe islámica cree que Dios espera que sus seguidores se envuelvan en “guerras santas,” mientras que hay algunos en la iglesia Cristiana que dicen que Dios espera que seamos pacifistas. Ciertamente, aun dentro de la misma iglesia cristiana ha habido una variedad de perspectivas sobre lo que Dios espera de nosotros en las áreas del cuidado personal (fumando, bebiendo, puntos sociales {el aborto, la guerra, pena de muerte}).

DIOS SE HA REVELADO 

Dios se ha revelado a nosotros en la Biblia para mostrarnos como Él es y también para dejarnos saber lo que Él espera de nosotros. En el Antiguo Testamento, había un gran énfasis en proclamar lo que Dios esperaba mediante listas largas de reglas y regulaciones, cosas que hacer y acciones para evitar. A través del tiempo estas listas se hicieron más largas y más complicadas, por las interpretaciones de varios rabinos. Debido a esto, declaraciones más concisas de lo que Dios esperaba tuvieron grade atracción. Se pueden encontrar tales declaraciones en ambos el Antiguo y Nuevo Testamentos (Miqueas 6:6-8; Santiago 1:27). En este pasaje, Jesús da el resumen más importante de lo que espera de nosotros. Por mirar este pasaje podemos mejor evaluar lo que otros dicen de las expectativas de Dios en cuanto a nosotros.

Una de las conexiones más consistentes hechos en el Nuevo Testamento es la conexión entre el amor de Dios y amar la gente alrededor de nosotros. Aquí, Jesús nos dice que el amar a Dios y amar a nuestro prójimo son los dos más grandes mandamientos. En una historia en el Evangelios según San Mateo que es similar a esta, Jesús dice adicional mente, “De estos dos mandamientos depende toda la ley y los profetas” (Mateo 22:40). Entonces en San Mateo 25, enseña lo que se puede pensar como el resultado de esta enseñanza, que mostrando amor a “uno de los menos” de las personas en necesidad alrededor de nosotros es igual que mostrar amor a Él (Mateo 25:31-46).  El apóstol Juan nos dice: “Si alguno dice: Yo amo a Dios, y aborrece a su hermano, es mentiroso. Pues el que no ama a su hermano a quien ha visto, ¿cómo puede amar a Dios a quien no ha visto?” (I Juan 4:20)  Santiago nos dice que es inconsecuente que la misma boca bendiga a Dios y maldecid las personas alrededor de nosotros quien han sido hecho en Su imagen (Santiago 3:9). Lo que dice todo esto es que la persona religiosa de corazón frió, con la Biblia en la mano y un ceño en la cara, buscando a personas para juzgar y condenar, es claramente contrario a lo que Dios espera de nosotros.

La respuesta de Jesús comienza con el Shema (v-29) que esencialmente declara que el Señor es uno. Mientras esta declaración se parecería a una declaración teológica con poco que decirnos sobre lo que Dios espera de nosotros, no obstante tiene implicaciones. En el tiempo antes que el monoteísmo de Israel ganara una posición estable, se creía que cada nación tenía su propio dios por separado. El dios o dioses de una nación cuidaba la gente de esa nación contra la gente de otra nación, y si había un conflicto, el dios o dioses más fuerte ganaría. Este politeísmo por lo tanto era parte de la división entre la gente. Pero declarar que Dios es verdaderamente uno es también declarar que Dios es el Señor de todos nosotros. Eso significa que necesitamos tratarnos el uno al otro como hijos del mismo Dios, como familia.

Jesús entonces continúa y da lo que Él considero ser el más grande mandamiento: Que debemos amar a Dios con todo nuestro corazón, alma, mente y fuerzas. Eso quiere decir, ¡con todo que somos! Esto es un amor que va más allá de servicio de labios. Cuando todo las atracciones que el mundo tiene que ofrecer pelean por primer lugar en nuestro corazón, necesitamos aclara que ese lugar está reservado solo para Dios. Cuando personas tratan de usar argumentos intelectuales para crear duda y convertirnos en escépticos, necesitamos amar a Dios con todo nuestra mente. Cuando hemos corriendo aquí, allí y por todas partes hasta que nos agotamos, pero entonces nos convencimos que Dios nos está llamando para hacer una cosa más, necesitamos amar a Dios con toda nuestra fuerza.

El mandamiento de amar a Dios de esta manera es inclusivo de varios mandamientos del Antiguo Testamento. La persona que ama a Dios no pondrá nada o nadie sobre Él (Ex. 204-6); ni se referirá a Dios en una manera irrespetuosa (Ex. 20:7). Amando a Dios también significa apartando un tiempo especifico de cada semana para adorarle y alabarle (Ex. 20:8-11).

El segundo mandamiento más importante de Jesús era que amaremos nuestro prójimo como nosotros mismos. Aquí  es significante señalar que este mandamiento asuma que una persona se ama a sí misma. Sin embargo, esto no siempre es el caso. Algunas personas fueron criadas por padres o guardianes que nunca tenían algo bueno que decir de ellos, y en el proceso desarrollaron una opinión muy negativa de ellos mismos. Tales personas tienen un tiempo muy difícil amando a otros también. Como un ejemplo de esto, muchos asesinos sicópatas que son capturados quieren morir. La falta de valor que le ponen a las vidas de otros ha resultado de su falta de valorizar su propia vida. Lo que Dios nos llama hacer es valorizar cada vida que Dios ha creado como preciosa más allá de comparación, si esa vida es nuestra o de alguien más. Este respecto a la vida se basa en el primer mandamiento, el mandamiento de amar a Dios. Somos creación de Dios, obra de arte de Él. Amamos a Dios por atesorar Sus obras de arte.

La idea de que debemos amarnos a nosotros mismos origina con la teología temprana Cristiana. La teología temprana Cristiana declaro que hay cuatro etapas de madurez cristiana. El primero es “amor de uno mismo por causa de uno mismo.” Este es la etapa donde la mayoría de la gente se encuentran, donde ellos están al centro de sus vidas, y su interés no alcanza mas allá de ellos mismos. La segunda etapa es “el amor a Dios por la causa de uno mismo.” Esta es la etapa donde muchos se permanecen, donde ellos aman a Dios porque creen que les beneficiara. Los llevara al cielo y le ayudara evitar el infierno. Este no es una etapa mala. Es donde muchos de nosotros comenzamos nuestra vida cristiana. Aún, no es la etapa más alta, tampoco. La tercera etapa es “amor a Dios por la causa de Dios.” Este es donde amamos a Dios, no simplemente por lo que Él puede hacer por nosotros, pero porque Dios sobre todo es digno de amor. Y aún, tan alto que sea esta etapa, hay una etapa más allá de esta. Esta última etapa es “amor de uno mismo por causa de Dios.” Esta etapa es encontrando un amor nuevo para nosotros mismos porque fuimos hechos por Dios como Su más grande creación. Una vez que nos amemos, entonces debemos tener un amor igual para esos alrededor de nosotros, atesorándolos también como obras de arte de Dios.

Así como el mandamiento de amar a Dios es inclusivo de varios mandamientos, aun el mandamiento de amar nuestro prójimo como nosotros mismos resume e incluye una variedad de mandamientos también. Personas quien verdaderamente aman su prójimo honrara a su familia y sobre todo los padres que los criaron (Ex. 20:12). No asesinaran o harán actos de violencia (Ex. 20:13) o violaran su compromiso sexual a su cónyuge (Ex. 20:14), o tomaran lo que pertenece a su prójimo (Ex. 20:15), o mentir a su prójimo (Ex. 20:16), o resentirse por las bendiciones de su prójimo (Ex. 20:17). La gente hará estas cosas, no porque han estado meticulosamente siguiendo una lista de reglas, pero porque es la naturaleza del amor.

Si decimos que Dios espera que le amemos a Él y a nuestro prójimo, ¿Qué sucederá cuando faltamos en hacerlo? ¿Qué pasa a esos días cuando parece que todo va mal y estamos en un genio malhumorado y antes de que pensemos de ello estamos hablando palabras ásperas y duras a las personas que debemos amar? ¿Nos rechazara Dios entonces por nuestro fracaso? A pensar eso, pasmos por alto un factor muy importante en nuestra situación, que Dios es Él mismo la esencia de amor (I Juan 4:8). Si no pensamos que es muy amoroso saltar encima de alguien por cada fracaso, ¿Por qué lo haría Dios, quien es la esencia de amor? Mas bien, Él ha provisto por nuestros fracasos por amarnos y muriendo por nuestros para pagar la pena por nuestros fracasos morales.

Aprendiendo a amar significa aprender algunas cosas concretas que podemos hacer para expresar ese amor, ambos a Dios y a las personas alrededor de nosotros. No es suficiente sólo amar en el abstracto. Usted debe mostrar su amor para sus prójimos no solamente con palabras pero con hechos.


WHAT DOES GOD EXPECT OF US?



 “And one of the scribes came, and having heard them reasoning together, and perceiving that he had answered them well, asked him, Which is the first commandment of all? And Jesus answered him, The first of all the commandments is, Hear, O Israel; The Lord our God is one Lord: And thou shalt love the Lord thy God with all thy heart, and with all thy soul, and with all thy mind, and with all thy strength: this is the first commandment. And the second is like, namely this, Thou shalt love thy neighbour as thyself. There is none other commandment greater than these. And the scribe said unto him, Well, Master, thou hast said the truth: for there is one God; and there is none other but he: And to love him with all the heart, and with all the understanding, and with all the soul, and with all the strength, and to love his neighbour as himself, is more than all whole burnt offerings and sacrifices. And when Jesus saw that he answered discreetly, he said unto him, Thou art not far from the kingdom of God.” (Mark 12:28-34)

It is in the area of what God expects of us that there has been one of the greatest areas of differences of opinion between various religious perspectives down through time. Before Judaism became prominent, most religions in the ancient world did not proclaim that the gods had moral expectations of people. The main expectation was that people would pay them homage with sacrifices. In the case of the Greek gods, many of them behaved in ways that were far from moral themselves, even having sexual affairs with mortals. They also were often engaged in acts of deception against each other. Egyptian gods showed similar characteristics. The Canaanite fertility goddesses were worshipped by going into cult prostitutes and having sex with them. It was in this context that Judaism proclaimed a God who demanded sexual fidelity, honesty, and integrity. This was radical thinking for the time!

TODAY’S DIFFERENT VIEWS

This difference persists today. Some New Age thinking would return us to these primitive perspectives where God is seen as demanding little of people ethically. Many of the Islamic faith believe that God expects his followers to be involved in “holy wars,” while there are some in the Christian church that say that God expects us to be pacifists. Certainly, even within the Christian church itself, there have been a variety of perspectives on what God expects of us in the areas of personal care (smoking, drinking, social issues {abortion, war, death penalty}).

GOD HAS REVEALED HIMSELF

God has revealed himself to us in the Bible both to show what He is like and to let us know what He expects of us. In the Old Testament, there was a greater emphasis on proclaiming what God expects through long lists of rules and regulations, things to do and actions to avoid. Over time, these lists got longer and more complicated, through the interpretations of various rabbis. Because of that, concise summary statements of what God expects had great appeal. Such statements can be found in both the Old and New Testaments (Micah 6:6-8; James 1:27). In this passage, Jesus gives the most important summary of what He expects of us. By looking at this passage, we can better evaluate what others say about God’s expectations of us.

One of the most consistent links made in the New Testament is the link between loving God and loving people around us. Here Jesus tells us that to love God and to love our neighbors are the two greatest commandments. In a story in Matthew’s gospel that is similar to this one, Jesus further says, “On these two commandments hang all the law and the prophets.” (Matt.22:40). Then in Matthew 25, He teaches what could be thought of as a result of this teaching, that showing love to “one of the least” of the people in need around us is the same as showing love to Him (Matt. 25:31-46). John tells us in I John 4:20, “If a man say, I love God, and hateth his brother, he is a liar: for he that loveth not his brother whom he hath seen, how can he love God whom he hath not seen?” James tells us that it is inconsistent for the same mouth to bless God and curse the people around us who were made in His image (James 3:9). What all of this says is that the cold-hearted religious person, with Bible in hand and scowl on face, looking for people to judge and condemn, is clearly counter to what God expects of us.

Jesus’ response begins with the “Shema,” (v.29) which essentially declares that the Lord is one. While this statement may look like a theological statement with little to say about what God expects of us, it nevertheless has implications. In the time before Israel’s mono-theism gained a foothold, it was thought that each nation had its own separate god. A nation’s god or gods would care for the people of that nation against people of other nations, and if there were a conflict, the strongest god or gods would win. This poly-theism was hence part of the division between people. However, to declare that God is truly one is to also declare that God is the Lord of us all. That means we need to treat each other as children of the same God, like family.

Jesus then goes on to give what He considered to be the greatest commandment: That we must love God with all our heart, soul, mind and strength. That means, with all we are! This is a love that goes far beyond lip service. When all the attractions that the world has to offer are fighting for first place in our heart, we need to make it clear that that place goes to God alone. When people try to use intellectual arguments to create doubt and turn us into skeptics, we need to love God with all our mind. When we have been running here, there and everywhere until we are exhausted, but then we become convinced that God is calling us to do one more thing, we need to love God with all our strength.

The command to love God in this way is inclusive of several Old Testament commands. The person who loves God will not put anything or anyone else above Him (Ex. 20:4-6); nor will they refer to God in a disrespectful way (Ex. 20:7), Loving God also means setting aside time each week to worship and praise Him (Ex. 20:8-11).

Jesus’ second most important command was that we love our neighbor as ourself. Here it is significant to point out that this command assumes that a person will love himself. That is not always the case, however. Some people were brought up by parents or guardians who never had anything good to say about them, and in the process, they developed a very negative view of themselves. Such people have a very difficult time loving others as well. As an example of this, many psychotic killers who are caught want to die. The lack of value they place on the lives of others has come out of their lack of valuing their own life. What God calls us to do is to value each life, God has created, as precious beyond compare, whether that life is our own or someone else’s. This respect for life is based on the first commandment, the commandment to love God. We are God’s creations, God’s works of art. We love God by treasuring His works of art.

The idea that we must love ourselves goes back to early Christian theology. Early Christian theology stated that there are four stages of Christian maturity. The first is “love of self for self’s sake.” This is the stage where most people are, where they are at the center of their lives, and their concern does not reach far beyond themselves. The second stage is “the love of God for self’s sake.” This is a stage where many remain, where they love God because they believe it will benefit them. It will get them into heaven and help them avoid hell. This is not a bad stage. Its where many of us begin our Christian life. Still, it isn’t the highest stage, either. The third stage is “love of God for God’s sake.” This is where we love God, not just for what He can do for us, but because God above all else is worthy of love. Yet, as high as this stage is, there is a stage beyond this one. This last stage is “love of self for God’s sake.” This stage is finding a new love for ourselves because we were made by God as God’s greatest creation. Once we love ourselves, then we must have an equal love for those around us, treasuring them also as God’s works of art.

Even as the command to love God is inclusive of several commandments, so the command to love our neighbor as ourself summarizes and includes a variety of commandments as well. People who truly love their neighbor will honor their family and especially the parents who nurtured them (Ex. 20:12). They will not murder or do acts of violence (Ex. 20:13), or violate their sexual commitment to their spouse (Ex. 20:14), or take what belongs to their neighbor (Ex. 20:15), or lie to their neighbor (Ex. 20:16), or sit around resenting their neighbor’s blessings (Ex. 20:17). People will do these things, not because they have been meticulously following a list of do’s and don’ts, but because it is the nature of love.

If we say that God expects us to love Him and our neighbor, what happens when we fail to do so? What happens to those days when it seems everything is going wrong and we’re in a grouchy mood and before we even think about it we are speaking harsh, unloving words to the people we are supposed to be loving? Will God then reject us for our failure? To think that, overlooks one very important factor in our situation, that God is Himself the essence of love (I John 4:8). If we do not think it is very loving to jump all over someone for his or her every failure, why would Godwho is the essence of love, do so? Rather, He has provided for our failure by loving us and dying for us to pay the penalty for our moral failures.

Learning to love means learning some concrete things we can do to express that love, both to God and to the people around us. It is not enough to just love in the abstract. You must show your love for your neighbors not only with words but also with actions.