Dr MARTIN VASQUEZ

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Mesa, Arizona, United States
EDUCATION: Holt High School, Holt Mich., Lansing Community College, Southwestern Theological Seminary, National Apostolic Bible College. MINISTERIAL EXPERIENCE: 51 years of pastoral experience, 11 churches in Arizona, New Mexico and Florida. Missionary work in Costa Rica. Bishop of the Districts of New Mexico and Florida for the Apostolic Assembly. Taught at the Apostolic Bible College of Florida and the Apostolic Bible College of Arizona. Served as President of the Florida Apostolic Bible College. Served as Secretary of Education in Arizona and New Mexico. EDUCACIÓN: Holt High School, Holt Michigan, Lansing Community College, Seminario Teológico Southwestern, Colegio Bíblico Nacional. EXPERIENCIA MINISTERIAL: 51 años de experiencia pastoral, 11 iglesias en los estados de Arizona, Nuevo México y la Florida. Trabajo misionera en Costa Rica. Obispo de la Asamblea Apostólica en los distritos de Nuevo México y La Florida. He enseñado en el Colegio Bíblico Apostólico de la Florida y el Colegio Bíblico Apostólico de Arizona. Presidente del Colegio Bíblico de la Florida. Secretario de Educación en los distritos de Nuevo México y Arizona.

Sunday, May 4, 2014

¿POR QUÉ LOS CRISTIANOS NO OBSERVAN EL SÁBADO?

 
Génesis 2:1-3; Mateo 12:6-8

A fin de que la observancia del día de reposo sea obligatoria para los cristianos del Nuevo Testamento, tendría que ser un mandamiento que precedió y sobrevivió la Ley de Moisés. Si originó con la Ley de Moisés, sería único a esa dispensación y sería obligatorio únicamente para esa dispensación, a menos que una declaración clara del Nuevo Testamento lo hizo también obligatorio a la Iglesia.

Que el mandato de guardar el sábado era sólo para Israel será visto por lo siguiente. La primera mención del sábado en la Biblia se encuentra  en  Éxodo 16:23 “Y él les dijo: Esto es lo que ha dicho Jehová: Mañana es el santo sábado, el reposo de Jehová: lo que hubiereis de cocer, cocedlo hoy, y lo que hubiereis de cocinar, cocinadlo; y todo lo que os sobrare, guardadlo para mañana.”

No hay ningún registro bíblico antes de este tiempo de alguien guardando el sábado o que aun fueron consciente de tal cosa. La palabra “Acuérdate” en Éxodo 20:8 (“Acuérdate del día de reposo para santificarlo”) se refiere al mandamiento que se había dado en Éxodo 16:23, no a algo que Israel había conocido previamente, porque no hay ninguna Escritura que sugiere que Israel era consciente del sábado antes de salir de Egipto. Nadie antes de Israel supo del Sábado: “No con nuestros padres hizo Jehová este pacto, sino con nosotros todos los que estamos aquí hoy vivos” (Deuteronomio 5:3).

Los elementos del pacto que Dios hizo con Israel, incluyendo los requisitos de guardar el sábado, no se había dado a ninguna generación previa. El pacto en todo sus aspectos originó en el Sinaí.  Ni aun Israel  supo de él antes de este tiempo: “Y sobre el monte de Sinaí descendiste, y hablaste con ellos desde el cielo, y dísteles juicios rectos, leyes verdaderas, y estatutos y mandamientos buenos: Y notificásteles el Sábado tuyo santo, y les prescribiste, por mano de Moisés tu siervo, mandamientos y estatutos y ley” (Nehemías 9:13-14).

La Ley de Moisés era un pacto consistiendo de 613 mandamientos que Dios hizo exclusivamente con la nación de Israel. Estos mandamientos no deben ser vistos como independientes unos de otros, todo ellos junto formaban un pacto. Quebrar uno de ellos era quebrar el pacto entero; ser culpable por uno de ellos era ser culpable de todo ellos (Stg. 2:10; Ga. 5:1-4).

EL SÁBADO ERA UN SEÑAL (Ezequiel 20:12)

Dios le dio a Israel los días Sabáticos para ser una señal entre Él e Israel solamente:“Y díles también mis sábados, que fuesen por señal  entre mí y ellos, para que supiesen que yo soy Jehová que los santifico.” Nunca fueron parte de un pacto entre Dios y otras naciones. “Ha manifestado sus palabras a Jacob, Sus estatutos y sus juicios a Israel. No ha hecho así con ninguna otra de las naciones; y en cuanto a sus juicios, no los conocieron. Aleluya” (Salmos 147:19-20).

Los estatutos y juicios de la ley dados a Israel eran únicos a ellos; Dios no tratado de esa manera con ninguna otra nación. Esas cosas únicas a la Ley de Moisés, por lo tanto, no eran obligatorio a ninguna otra nación en otros lugares o en otros tiempos.

El sábado era una señal entre Dios e Israel solamente (Éxodo 31:12-17). La única manera que el sábado podría ser una señal entre Dios e Israel sería si era único a esa relación, por ejemplo, si Dios requirió que todo mundo guarden el sábado, ¿qué tipo de señal especial fuera  entre Él y Israel? Algo es una señal, sólo porque es único, especial. Si es común, no es ninguna señal. El sábado era una señal visible que permitiría inmediatamente a Dios probar la obediencia de Israel a Él (Éx. 16:4-5).

UN PACTO NUEVO
Dios predijo que Él haría un pacto nuevo con Israel (Jeremías 31:31-34). El pacto nuevo que Dios hará todavía con Israel será diferente al pacto que Él hizo con ellos en el Sinaí. No será de acuerdo a ese pacto. El aspecto de este pacto es un conocimiento superior de Dios al que era ofrecido por la Ley de Moisés. En lugar de tener que hacer con días, fiestas, ofrendas, etc., este pacto nuevo ofrecería una relación  profundamente personal con Dios, indicada por tener Su ley escrito  en sus corazones. Nada se mención sobre el sábado.

EL SÉPTIMO DÍA DE DESCANSO DE DIOS

La referencia al descanso de Dios en el séptimo día en Génesis 2:1-3 indica que Dios bendijo específicamente ese día solamente. Una examen cuidadoso de este pasaje revelará nada acerca de Dios bendiciendo cada séptimo día. Él bendijo específicamente ese séptimo día, el día que sigue la creación del hombre. Este séptimo día no es llamado “el Sábado”, tampoco es referido alguna vez como "el Sábado”. Era simplemente el séptimo día, y Dios santificó ese día, o lo separo, para Su descanso.

La prueba de que Dios no descansa cada séptimo día o en el Sabático Judío se ve en Juan 5:17. Jesús acababa de sanar un hombre en el sábado, por el cual fue condenado por los judíos. Jesús dijo, “Mi Padre hasta ahora trabaja, y yo trabajo.” La implicación clara era que el Padre trabajaba en el sábado y así  también Jesús. Esto se confirma en Juan 5:19: “Respondió entonces Jesús, y les dijo: De cierto, de cierto os digo: No puede el Hijo hacer nada por sí mismo, sino lo que ve hacer al Padre; porque todo lo que el Padre hace, también lo hace el Hijo igualmente.” En vista de que Jesús había sanado el hombre en el sábado, estaba claro que el Padre estaba trabajando también.

Mientras se ha presumido por algunos, que Dios creó el sábado en el séptimo día de creación, y que hombres fieles han observado el sábado cada séptimo día de ese día  en adelante, no hay ninguna mención sobre esto en alguna Escritura. Nunca, antes del éxodo de Egipto, se sabe de un hombre fiel que guardo el sábado o aun siendo consciente de él. En vista de que Dios mismo no estaba descansando en el sábado en el Nuevo Testamento, este día era claramente de ser observado por los Israelitas solamente.

JESÚS VINO A CUMPLIR PROFECÍAS

Jesucristo no vino para obedecer la ley; Él vino para cumplir las profecías contiendas en la ley y los  profetas (Mat. 5:17-18). Los guardianes modernos de la ley nos quieren hacer creer  que estos versos prueban  que Jesús mismo vino para obedecer la ley. La palabra “cumplir” se dice que significa “obedecer.” En realidad, la palabra Griega pleroo, traducida “cumplir,” significa; terminar, acabar, hacer completo, causar a expirar.

La clave para interpretar los versos se contiene dentro de los versos mismos. Jesús dijo: “No penséis que he venido para abrogar la ley o los profetas...” Él vino a cumplir ambos la ley y los profetas. Lo que Él dio a entender con “cumplir los profetas” significaba lo mismo en cuanto cumplir la ley. ¿Cómo podría obedecer los profetas?

El ministerio básico de los profetas era predictivo, de anunciar de personajes y eventos venideros, y especialmente el Mesías. Ambos la ley y los profetas estaban llenos de elementos predictivos del Mesías venidero. Estos Jesús cumplió (Lucas 24:27,44).

La palabra “ley” tiene un uso amplio en el Antiguo Testamento. Puede referirse a:

1. Los Diez Mandamientos (Éx. 20:1-17; 24:120).

2. Un reglamento dentro de la Ley de Moisés (Lv. 7:7).

3. El Libro de Deuteronomio (Dt. 1:1-5; 27:1-8; Jos. 8:30-35).

4. El Pentateuco entero (Lc. 24:44; I Co. 14:34; I Cr. 16:40).

5. Una de las dos secciones mayores que comprenden las enteras Escrituras Hebreas (Mat. 5:17).

6. Las  enteras Escrituras Hebreas (Mt. 5:18, Ro. 3:10-19; Is. 28:11 con I Co. 14:21).

El uso de la palabra “ley” solo en Mateo 5:18 debe de ser entendido en luz del contexto, como debe ser toda las menciones de la palabra. El verso previo ha indicado ya que el tema de la declaración de Jesús es ambos la “Ley” y “Los Profetas.” El segundo uso de la palabra “Ley” es una manera abreviada para referirse al entero Antiguo Testamento.

Jesús cumplió la Ley de Moisés no por obediencia a ella, pero por Su papel como el objeto de todo los elementos predictivos de la Ley. Esto incluyó las ofrendas de carne, las ofrendas de bebida, los días santos, las lunas nuevas, los días Sabáticos, la Pascua, el sacerdocio, etc. (Col. 2:16-17; I Co. 5:7; He. 10:1-20).

JESÚS QUEBRANTO EL SÁBADO

Esos quien creen que guardando la Ley de Moisés es esencial a la salvación Nuevo Testamentario calurosamente disputan este hecho. Pero es la enseñanza clara del Nuevo Testamento. Cuando Jesús visitó el estanque de Betesda  en el sábado, sanó un hombre incapacitado, mandándole, “Levántate, toma tu lecho, y anda” (Jn. 5:8). El hombre obedeció, totalmente fue sanó. Se condenó amargamente por los judíos esta acción de Jesús en el sábado. De hecho, los judíos procuraban matarle, “porque no sólo quebrantaba el sábado, sino que también á su Padre llamaba Dios,...(Jn. 5:18).

Algunos sugieren que los judíos meramente suponían que Jesús había quebrantado el sábado, que la única cosa que Él había quebrantado fue un mandamiento o tradición de hombres. Pero Jeremías 17:19-22 registra el mandamiento de Jehová. La declaración de Juan es clara: “...quebrantaba el sábado...” Él no dijo, “los judíos suponían que Él había quebrantado el sábado.”

En otra ocasión cuando los Fariseos acusaron a Jesús y Sus discípulos porque ellos arrancaron espigas para comer cuando caminaron por un campo en el sábado, la respuesta de Jesús incluyó esta declaración, “O, ¿no habéis leído en la ley, que los sábados en el templo  los sacerdotes profanan el sábado, y son sin culpa?” (Mt. 12:5), (Nm. 28:9-10, 18-19). Jesús no sugirió que los sacerdotes eran exentos de las obligaciones Sabáticas y que por lo tanto su labor vigoroso en ese día no era una violación del mandamiento. En cambio, Él dijo, “...los sacerdotes...profanan el sábado...” Y aún, Él dijo, ellos “...son sin culpa.” ¡En otras palabras, también a la nación de Israel bajo la dispensación de la Ley de Moisés, había tiempos y circunstancias cuando la ley no los ligaba!

En Su defensa de Sus discípulos  arrancado espigas en el sábado, Jesús también refirió a los Fariseos a la violación clara de David de la Ley, una violación por el que no recibió condenación (Mt. 12:3-4). Los panes de la proposición pertenecían sólo a Aaron y sus hijos. Se tenían que comer en el lugar santo sólo por ellos. Era cosa muy santa para el sacerdocio Aaronicó  (Levítico 24:9). Claramente era ilegal para David, que era del tribu de Judah, no de Leví, para comer este pan sagrado. Jesús dijo que era ilegal. Aún así, no hubo ninguna culpa adjunta a la acción. Jesús explicó Su negativa a condenar los discípulos de esta manera: “Pues os digo que uno mayor que el templo está aquí. Mas si supieseis qué es: misericordia quiero y no sacrificio, no condenarías a los inocentes: Porque Señor es del Sábado el Hijo del hombre” (Mt. 12:6-8). 

El mayor del templo es, por supuesto, Jesús mismo. La implicación simple de esto es que cualquier cosa hecho bajo la Señoría de Jesucristo y que no recibe condenación de Él no puede ser pecado. Aún, bajo la Ley de Moisés, el deseo supremo de Dios no era la observancia sutilezas de la técnica jurídica, pero la exhibición de misericordia (Oseas 6:6). Jesucristo era el Señor aún del sábado. En otras palabras, Jesús mismo es  mayor de cualquier de Sus mandamientos. Mientras que no hay un caso en cualquier parte de las Escrituras donde el Señor falto en tratar  con una violación de la ley moral, hay en verdad muchos casos en donde se refrena de hacer juicio sobre violaciones de la ley ceremonial. El sábado y todo aspectos del tabernáculo eran ceremonial; que eran en alguna manera predictivo del Mesías venidero.

DIOS ADVIRTIO DE GUARDAR SÁBADOS VANOS (Isaías 1:10-17)

En este pasaje, se refiere a los Israelitas desobedientes espiritualmente como Sodoma y Gomorra (Ap. 11:8). Ellos hacían todo lo citado de la ley ceremonial, pero era repulsivo a Dios. Los aspectos ceremoniales de la Ley de Moisés  nunca fueron dados con el propósito de ser un fin en sí mismo. La ley fue un ayo para traer a Israel a Cristo (Ga. 3:24). Esos  quien guardaban los aspectos ceremoniales de la ley sin que sus corazones estuvieran en una buena relación con Él no los aceptaba. En cambio, Gentiles que hubieran tenido sus corazones bien con Dios se podía haber aceptado por Él, sin las obras de la Ley (Ro. 2:25-29).

Dios causó que cesaran los sábados; “Y haré cesar todo su gozo, sus fiestas, sus nuevas lunas y sus sábados, y todas sus festividades” (Os. 2:11). La  razón por esta acción era claramente el adulterio espiritual de Israel. Pero, sí el sábado hubiera sido un fin en sí mismo, sí el propósito del sábado era el guardar del sábado, parecería extraño que el mimo Dios quien lo ordenó ahora lo cesara.

Dios causó que los sábados se olvidaran; “ Y quitó su tienda como de un huerto, Destruyó  el lugar de su congregación: Jehová ha hecho olvidar en Sión solemnidades y sábados ...” (Lm. 2:6). Nuevamente, si el sábado era un fin en sí mismo, parecería muy extraño que el Señor, quien ordenó la observancia del día, que ahora causara que se olvidara. Parecería más bien que querría causarlo que se recordara. Algunos judíos convertidos en la Iglesia primitiva querían que los Cristianos guardaran la Ley de Moisés, pero la Iglesia no ordenó tal cosa (Hch. 15:5, 24).

Una lectura cuidadosa de Gálatas capítulos 3, 4 y 5 servirá para poner el Ley de Moisés en su perspectiva apropiada. Fue para la nación de Israel solamente; empezó en el Monte de Sinaí y no tuvo ningún impacto cualquiera sobre algún  pacto previo que Dios había hecho con los hombres; terminó con la venida de Cristo. El peligro de volver otra vez a estar bajo la Ley se ve claramente en Gálatas 4:10-11. Cristo cumplió el sábado (Col. 2:16-17).

El sábado, un día de descanso, era predictivo del Mesías venidero y el descanso espiritual que los creyentes encontrarían en Él. El sábado era meramente una sombra; no era ninguna sustancia en o de sí mismo (He. 10:1). Ahora que la sustancia ha venido en la persona de Jesucristo, no hay más necesidad de la sombra. Desde luego, sería un insulto a Jesús y espiritualmente peligroso mantener una fascinación con cualquier Ley ceremonial cuyo propósito se ha servido. Fuera tan desagradable a Dios si  los Creyentes observaran el sábado, como fuera si ellos ofrecerían la sangre de toros y cabras.

UN EXÉGESIS DE ÉXODO 20:11

Este verso es usado por los guardianes de la Ley para enseñar que el sábado se creó en el séptimo día, después de la creación del hombre. Aún, se enseña de este verso que todo hombres fieles, desde Adán  en adelante, fueron obligados a guardar el sábado. Un estudio cuidadoso de este verso demostrará de otra modo.

Las palabras “séptimo” y “sábado” no son sinónimos. La palabra Hebrea para “séptimo” es “shebeee.” La palabra para “sábado” es “shabbath.” La palabra shebeee literalmente significa “intermisión.” La palabra “shebeee” en las Escrituras nunca se traduce “sábado” y nunca “shabbath” se traduce “séptimo.” Estas dos palabras son totalmente diferentes. Sabemos del séptimo día desde la creación, pero no el sábado. No se dice que Dios descansó en el sábado; se dice que el descanso en el séptimo día. La palabra “Shabbath” no aparece en la Escritura hasta el capítulo 16 de Éxodo versículo 23.

Mientras la palabra Hebrea traducido “descansó” viene de la misma palabra raíz que es traducido “sábado,” esto no indica que el séptimo día formalmente se instituyó como el sábado en Génesis 2. La palabra simplemente significa “descanso” y se usa in el Antiguo Testamento de descansos ocurriendo en otros casos  que en el Día sábado.
 
La palabra clave es “por tanto”. La palabra “por tanto” se traduce de dos palabras hebreas que lleva el significado “por esta razón.” En otras palabras, el descanso de Dios en el séptimo día era el modelo para el descanso de Israel en el día sábado.

El sábado está  en el séptimo “Seis días se hará obra, mas el día  séptimo es sábado de reposo...” (Éx. 31:15). En el principio era el séptimo día; bajo la Ley llegó a ser el Día sábado. El séptimo día llegó a ser el sábado solamente para Israel. No hay ninguna garantía absoluta que el sábado fue en el mismo día que el original séptimo. El  principio de tiempo (meses) para Israel comenzó en Éxodo 12:1-2. Éxodo 20:11 dice que Dios bendijo el séptimo en el principio, no el sábado (Gn. 2:1-2). Dios santificó el sábado con dar el maná ( Éxodo 16).

La práctica de adorar en el séptimo día no provino hasta el exilio, cuando los judíos empezaron a construir sinagogas y reunirse en el sábado para leer las Escrituras y orar. La Ley de Moisés mismo no contuvo mandamiento que se adorara en el sábado. En cambio, prohibió cualquier tipo de trabajo y la mayoría de tipos de actividad en el sábado. La palabra Hebrea tradujo “sábado” (shabbath) esencialmente significa  “cesar.” El mandamiento era que en el sábado toda labor debía cesar.

EL SABÁTICO HEBREO Y EL SÁBADO MODERNO

Comúnmente se asume que el sábado moderno es el Sabático Hebreo que ha sido observado por Judíos Ortodoxos desde el Éxodo de Egipto. Todo las discusiones sobre días especiales son complicadas por el hecho de que hay aproximadamente 40 calendarios en el uso en el mundo hoy, y por problemas por razones de la Línea Internacional de Tiempo.

El calendario de Israel en Sinaí era un calendario “solar”, y no debe ser confundido con el calendario judío moderno “solar-lunar” de D.C. 359. El calendario Hebreo empezó su fecha de la liberación de Egipto. Los Hebreos retuvieron el calendario Egipcio de 12 meses de 30 días, pero, en lugar de agregar los cinco días suplementarios al final del año, ellos agregaron tres al final del sexto mes, y dos al final del duodécimo mes. El décimo quinto día de Abib, el primer  mes, tenía que ser un sábado cada año, que significá que el primero y octavo de Abib eran sábados fijos, como lo era el séptimo sábado que le seguía al décimo quinto de Abib (Lv. 23:6-7, 11, 15-16). El quincuagésimo día entonces sería Pentecostés.

No hay nada en la Biblia para determinar la longitud de un sábado. Las Escrituras usa la misma palabra para describir:

1. Un reposo de un día  (Éx. 20:8-11; Dt. 5:12-15.

2. Un reposo de dos días (Lv. 25:8-12).

3. Un reposo de un año (Lv. 25:4-8).

4. Un reposo de dos años (Lv. 25:8-12).

5. Un reposo de setenta años (II Cro. 36:21).

En vista de que el sábado no es mencionado antes del éxodo de Israel de Egipto, puesto que fue dado a la nación de Israel solamente y nadie más, en vista de que era una sombra del Mesías venidero, y ya que el Nuevo Testamento nunca manda su observancia en la Iglesia sino más bien rechaza la Ley de Moisés como legando a los Creyentes, concluimos que el Sabático judío perteneció a la dispensación de la Ley únicamente. Sería un error serio traer este distintivo dispensencional a la dispensación de La Gracia.

     
  


                           




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